lunes, julio 07, 2008

Ingrid Betancourt Pulecio: ¿heroína francesa o vedette oportunista? (Editorial)

Tan asombrados como estamos muchos ciudadanos del mundo por la buena noticia del momento, y concerniente a la espectacular operación militar que llevó a la liberación de quince ciudadanos secuestrados que llevaban años en la selva, asimismo estamos algunos de nosotros un tanto o más perplejos por los múltiples homenajes públicos y premios destinados a la célebre secuestrada del numeroso grupo de víctimas.

Una mujer tenaz, eso sí, por el sólo hecho de luchar por su propia sobrevida, como lo hizo por el lapso de casi siete años de su infame cautiverio. Pero…, ¿merece por eso el Premio Nóbel de la Paz?, ¿o la medalla de honor de la Legión Francesa?, ¿o eso la califica para ser el próximo presidente de Colombia?, ¿cuáles son los méritos o logros para la humanidad o nuestro país que distinguen a Ingrid Betancourt de las demás víctimas del secuestro o de la violencia, al nivel de destacarla como una heroína mundial?, ¿cuál es su obra?

Porque uno podría barajar cualquier cantidad de nombres de ilustres colombianos y colombianas que son admirables, y que sí han hecho verdaderamente méritos para ser condecorados, o ser considerados héroes. Clara González de Rojas por ejemplo se ha ganado el respeto y admiración del pueblo colombiano a puro pulso, por haber sido tan digna en su lucha por la libertad de su hija y su nieto, por ser honesta, y por respetar de manera genuina, pero sin ambigüedades, el derecho de los secuestrados a ser libres. Estaban en juego la vida de su hija y de su nieto Emmanuel, un niño de historia milagrosa.

Lo hizo sin caer en el facilismo de utilizar las influencias del poder, poder que no tenía, y desde una situación personal de humildad socioeconómica y política, y aún así logró sacar a la luz el drama del secuestro de tantos otros, ignorados precisamente a raíz del show de infamias montado por la madre de la Betancourt, Doña Yolanda Pulecio y su amiga íntima, la senadora Piedad Córdoba, alias Teodora Bolívar, dicen por ahí. Coadyuvadas en la injuria contra la nación por los presidentes Hugo Chávez de Venezuela, Rafael Correa de Ecuador, Cristina de Kirchner de Argentina, Nicolás Sarkozy de Francia, y sus múltiples comités de payasos activistas y ONG’s asociadas.

Más merecido aún se tendrían cualquier premio el presidente colombiano por tomar el riesgo de tan difícil decisión, como la de autorizar semejante operación militar; más aún lo merecerían quienes la planificaron en primer lugar, y mucho más aún, los héroes anónimos que ejecutaron la misión, y los infiltrados que conviven al día a día con la infame guerrilla, haciéndose pasar por uno de ellos. Por no hablar de los miles de policías y soldados que han sacrificado sus vidas en nombre de la defensa de las instituciones nacionales, o los que han padecido mutilaciones, lo que no ha sido obstáculo para clamar activamente por la liberación de sus compañeros de armas.

Y dejando de lado a los héroes de guerra, están los verdaderos héroes de la paz. El ya hace varios años fallecido padre Rafael García Herreros por ejemplo, el mismo que se inventó “El Minuto de Dios”, obra que le ha dado miles de casas a los más humildes. O el padre italiano Javier de Nicoló, quien apenas llegó a Colombia apadrinó a miles de niños de extracto campesino humilde. O Jaime Jaramillo, un ciudadano del común que no aguantó más el espectáculo degradante de niños viviendo a la intemperie y bajo el más sórdido abandono estatal, y que a diferencia de muchos de nosotros, decidió hacer algo al respecto.

Dice un adagio, “Por sus obras los conoceréis”. Por ende, el espectáculo montado alrededor de la Betancourt es simplemente degradante. Hay ciertos honores, que cuando uno no se los ha ganado, en vez de enaltecerlo a uno, terminan por degradarlo. Quizás la opinión pública esté algo “hipnotizada” por el hit mediático del momento, o porque la Betancourt al contrario de sus seguidores y familiares, ha agradecido públicamente al presidente Uribe y a las fuerzas militares por su rescate. Pero estar a favor de la política de seguridad democrática del presidente Uribe, como lo estamos la gran mayoría de colombianos, es una cosa, y otra muy distinta, es ahora alabarla a posteriori so pretexto de reconocer hechos evidentes para obtener réditos políticos.

Y por qué no, es un acto de oportunismo, porque la Betancourt ahora alaba también a Sarkozy por una libertad que no fue gestada por él, ni por sus allegados. Es más, él se opuso a la política colombiana de la seguridad democrática, y por extensión al rescate militar, y movió todas sus influencias para impedir que un rescate se llevara a cabo. La medalla de “honor” que recibirá la Betancourt, a cambio de las alabanzas a favor de este impopular presidente francés -así lo indican las encuestas locales- es bajo tales circunstancias, un acto cínico e hipócrita. Sarkozy con su agenda política encaminada a recuperar prestigio y credibilidad a costa del bienestar de Colombia fracasó estruendosamente. Así de sencillo.

Aún estamos esperando las disculpas oficiales del gobierno francés, y de los comités franceses afectos a la Betancourt, por injerir indebidamente en la democracia de nuestro país, y por confabular en contra de la seguridad nacional de Colombia. Aún esperamos que el gobierno de Dinamarca defina sí es o no su política proteger a colaboradores del terrorismo. Aún esperamos que la evidencia hallada en los PC’s de alias Raúl Reyes incriminando a los presidentes Correa del Ecuador y Chávez de Venezuela, sea evidencia más que suficiente para una condena mundial por promover el terrorismo.

Y si no lo fuere, las declaraciones públicas de estos despreciables líderes políticos en contra de nuestras instituciones debieran ser evidencia autoincriminatoria suficiente. Pero más aún, esperamos el gesto ahí sí gallardo de la Betancourt, condenando todos estos hechos, si verdaderamente es tan imparcial, y si verdaderamente es la líder que pretende ser. Pero contra más tratan de no parecerse los unos a los otros, más parecidos terminan siendo. Seguramente la Betancourt dirá que "todo esto ocurrió a sus espaldas", parafraseando de manera irónica a su antagonista de antaño, el ex presidente colombiano Ernesto Samper Pizano, cuando se lavó las manos cual Pontius Pilatus en el Proceso 8.000. ¿Heroína francesa o vedette oportunista? Más claro no canta un gallo.

Pero héroes hay, y muchos. El Capitán Julián Ernesto Guevara de la Policía Nacional por ejemplo, quien murió por enfermedades sin tratamiento médico tras más de siete años de secuestro, y su madre Emperatriz, quien aún espera por la devolución de su cadáver, para darle cristiana sepultura. Y cómo olvidar al Intendente Luis Hernando Peña Bonilla, quien fue fusilado en el Caguán por orden de alias Mono Jojoy y de alias Martín Sombra, al parecer porque padecía de trastornos mentales que lo "hacían peligroso" para la guerrilla, según testimonio del recién liberado Subintendente de la Policía, Armando Castellanos Gaona.

Su madre Leonor, tampoco ha podido darle cristiana sepultura porque una vez más no le han entegado el cadáver de su hijo. Que mi Dios los reciba con honores en el cielo, y llene de bendiciones y consuelo a éstas y tantas familias colombianas, en estas horas aún muy dolorosas para la patria. Y por patria entiende uno al inmenso país compuesto por colombianos del común. Una patria de verdaderos héroes de carne y hueso, no un lugar artificial de ultramar que idolatra a una vedette afrancesada, y en donde todo lo que huele mal se disimula y enmascara con sofisticados perfumes. THL

ARTÍCULOS RECOMENDADOS: Hay más de un blogger analizando los pros y contras del impacto mediático de la liberación de Ingrid Betancourt, y la actitud de los grandes medios, sin que necesariamente las opiniones y argumentos sean coincidentes con lo expresado en este artículo. Pero se trata de reflexiones muy bien sustentadas y ampliamente debatidas.

En el blog Club de Artes y Letras, de Laura García: Algunos apuntes sobre el espectáculo mediático del momento: la liberación de Ingrid Betancourt – “Por favor no me crucifiquen por decir esto, pero hay que decirlo: el cubrimiento de la liberación de Ingrid Betancourt, ha sido exagerado y casi escandaloso. Voy más allá, creo que todo su secuestro tuvo un cubrimiento vergonzosamente exclusivista. Ella no es ni la única, ni la más importante de los secuestrados por las FARC, pero se le dio prácticamente ese estatus.”

En el blog ¿Comunicación?, de Víctor Solano: La liberación de Ingrid opaca el rescate de los demás – “Tristemente, hasta en las condiciones extremas, unos tienen más poder que otros. Los medios hasta ahora sólo han / siempre han hablado del rescate de la ex candidata a la Presidencia, Ingrid Betancourt y en segundo plano de los tres estadounidenses y los “otros” 11 miembros de la fuerza pública”.

En el blog Desde mi Caribe Colombiano, de Ricardo Buitrago: Únicos artífices de la exitosa liberación – “Como no hemos podido quitarnos el estigma del subdesarrollo y algunos desde el interior, coadyuvan a ello, desde fuera, oportunistas, aprovechando esa circunstancia parecerían aplicarnos la injusta apreciación de que todo lo del pobre es robado. Por eso ahora, más de uno quiere abrogarse para sí los méritos de la exitosa operación de rescate, que condujo a la liberación de quince secuestrados en poder de las FARC.”

En el blog Liberal Colombiano: El postoperatorio – “Sospecho que Uribe podría terminar ofreciéndole [a Ingrid] la Cancillería o como mínimo la Embajada en Francia. O incluso ser Comisionada de Paz. Ingrid salió más uribista que José Obdulio, elogiando la reelección y a Uribe. Sabe que si quiere ser presidente simplemente no puede irse de frente, al estilo PDA o Partido Liberal, contra un presidente con 90% de aprobación. Sería un suicidio político”.

miércoles, julio 02, 2008

¡Libres al fin! Con inteligencia sí se puede

No hay palabras, ni elocuencia suficiente para describir el gran triunfo moral que representa la liberación hoy de quince secuestrados, entre ellos tres norteamericanos y la famosa Ingrid Betancourt. La alegría que embarga al país entero, no por el evidente triunfo de un gobierno, o el triunfo de la seguridad democrática a pesar de los brutales embates mediáticos del liberalismo oficialista o de la izquierda en contra de esta política, sino por la victoria de la dignidad humana, y también de la inteligencia y heroismo de las fuerzas armadas colombianas que engañaron a la guerrilla de las Farc en una espectacular operación encubierta, es indescriptible.

Pero no hay felicidad completa, hasta que todos los secuestrados sean liberados, y es que son varios cientos. Y es que, peor aún, las madres y familiares de los policías y civiles que aún permanecen en cautiverio, están muy angustiados por la posibilidad de una retaliación cobarde contra sus seres queridos. No debemos olvidarnos de quienes quedaron atrás, sus vidas valen tanto como cualquier otra, aunque para los grandes medios y los países europeos la Betancourt tenga una inexplicable prelación. ¡Colombia le exige a las Farc que libere a todos los secuestrados!

Los liberados son: tres contratistas estadounidenses: Keith Stansell, Thomas Howen y Mark Gonzalve; la ex senadora Ingrid Betancourt; y los siguientes integrantes de las fuerzas armadas: Teniente Juan Carlos Bermeo, Subteniente Raimundo Malagón, Sargento Segundo José Ricardo Marulanda, Cabo Primero William Pérez, Sargento Segundo Erasmo Romero, Cabo Primero José Miguel Arteaga, Cabo Primero Armando Flórez, Cabo Primero Julio Buitrago, Subteniente Armando Castellanos, Subteniente Vianey Rodríguez y Cabo Primero Jhon Jairo Durán.

El clamor por la libertad de los demás secuestrados se mantiene. Colombia no claudicará en esta causa.

domingo, junio 15, 2008

¿Un mundial sin Brasil?

Suena exótico, quizás por lo improbable, o quizás también porque para muchos fanáticos del fútbol, un mundial sin Brasil no sería mundial. Pero es absolutamente posible, al menos en teoría, de acuerdo a la lógica de las matemáticas y de la estadística. A la fecha de hoy, siendo 15 de junio, y habiendo perdido los cariocas un partido ante un equipazo como lo es Paraguay por dos goles a cero, pero habiendo perdido también contra el “patito feo” de la región -en lo que a fútbol respecta-, como lo es Venezuela, y por idéntico marcador en un partido amistoso, se me ocurrió la pregunta del "Qué pasaría si...". Aún están de cuartos en la clasificación general, justo un punto por encima de la “vinotinto” (Venezuela) precisamente, y aún falta mucha tela por cortar.

Las eliminatorias ni siquiera están a la mitad. Seguramente la estadística demostrará que la probabilidad de que Brasil entrara en una debacle continuada es más bien baja, y que se trata tan sólo de una mala racha. Aún así me intriga saber cual sería la respuesta de los hinchas brasileros, y del pueblo carioca* en general, ante una hipotética no clasificación de su equipo al Mundial de Sudáfrica-2010. Sin temor a exagerar, creo que ello sería un golpe peor para la nación auriverde que una sanguinaria dictadura militar, o una crisis económica sostenida y generalizada, o un desastre climático y humanitario a gran escala. Claro que como organizadores del Mundial del 2014, los pentacampeones tienen garantizada una "recuperación" de este golpe hipotético.

Los brasileros literalmente viven por y para el fútbol. Son el único equipo del mundo que no ha faltado a un sólo mundial. Para ellos no asistir a cualquier mundial de mayores, sería un desastre equiparable para su moral al de la derrota de los Estados Unidos en la Guerra del Vietnam, y ello a pesar de que el sentido común indicase que nada vale más que una vida humana, y mucho menos el orgullo por una camiseta de fútbol. Pero para el gobierno que estuviere eventualmente en el ejercicio del poder en ese momento, la situación sería más que incómoda. Los brasileros empezarían a buscar en quien desquitarse. Quizás empezarían a utilizar su tiempo libre en evaluar qué tan bien o mal anda la política en su país. Las exigencias y demandas del pueblo por la reducción del desempleo, por mejores condiciones socioeconómicas y más justicia e igualdad no darían espera.

Enfrentados con su realidad, quizás algunos cariocas decidieran iniciar una revolución. El país entraría en una racha de inseguridad interna, que ahuyentaría no sólo a los mercaderes de pases multimillonarios de los futbolistas, sino de productos básicos de exportación brasileros. O quizás, sólo quizás, la nación carioca asumiría la “hecatombe” con dignidad y entereza, y tratarían de entender los sentimientos de millones de hinchas de equipos humildes que hemos celebrado en su momento la sola clasificación a un mundial como una hazaña histórica. Quizás, como en esa película de boxeo de Sylvester Stallone llamada “Rocky II” buscarían el tal “ojo del tigre”, y volverían a sus raíces futboleras de antaño, esas de cuando el fútbol era un arte y una pasión, por encima de un artículo de mercadeo masivo. Y ahí si volverían para demostrar de qué están hechos, y por qué el de Brasil, se supone es el mejor fútbol del mundo.

Pero en el convulsionado mundo de hoy, mucho me temo que la primera versión apocalíptica, y según la cual, la supervivencia de toda una nación quedaría en veremos por un juego de noventa minutos con once tipos en pantaloneta contra otros once, luchando a sangre y fuego por impulsar un balón de cuero sintético dentro del arco de su rival, sería la más probable. También cabría preguntarse si la FIFA sería neutral ante una eventual debacle de este equipo. ¿Perderían demasiado dinero de no "meterle la mano" al asunto? ¿Los árbitros empezarían a equivocarse “más de la cuenta” a favor de Brasil durante la parte final de la eliminatoria? ¿Alegarían que perdieron porque les tocó jugar a una altura superior a los 2500 metros sobre el nivel del mar?

Supóngase además, que al final de la jornada Brasil igualara con Venezuela en puntos para el último lugar de los que entran, pero que una diferencia de gol a favor del primero no los clasificara. ¿Acusaría el presidente brasileño y sindicalista Lula Da Silva a su otrora amigo y homólogo venezolano, el "revolucionario" Hugo Chávez Frías de comprar árbitros con petrodólares? O si ese equipo del empate fuera Colombia por ejemplo, ¿qué harían? ¿Cómo reaccionaría la FIFA? ¿Habría rompimiento de relaciones diplomáticas entre los países empatados? Porque hace casi cuarenta años por ejemplo, en 1969, estalló una guerra entre Honduras y El Salvador. ¿El desencadenante? Un partido clasificatorio al Mundial de México-70 entre las selecciones nacionales de estos países.

Muchos dirán quizás que, “eran otros tiempos”, o que “eso por aquí no sucedería, ya que somos democracias maduras”. Pero…, algunos de los hinchas aquí en Colombia y en el mundo han asesinado a otros hinchas de equipos rivales, por partidos de muy poca monta. Aquel cinco de septiembre de 1993 cuando Colombia le ganó a la Argentina 5-0 en Buenos Aires por la clasificatoria al mundial de 1994, hubo 51 muertos por las celebraciones en nuestro país. Y los hinchas de los países “duros” del fútbol, como Argentina, Brasil, Inglaterra, Alemania o Italia, son capaces de “hazañas” muy superiores. ¡Bah! ¡¿Pero por qué me amargo el rato con situaciones hipotéticas?! Mejor disfruto mientras pueda. Y el día que Brasil no clasifique al mundial, o se estrelle un mega-asteroide contra el planeta, o lo que sea, pues cierro los ojos y me tapo los oídos. Igual no soy hincha de Brasil. Faltaba más…

NOTA 1 (19/6/2008): *: Gracias a Titowed que me hace una observación sobre el empleo erróneo en este artículo del gentilicio 'carioca', toda vez "que no es correcto llamar a Brasil como la nación carioca o la selección carioca, los cariocas son solo los del estado de Rio de Janeiro, es como si al referirse a Colombia se dijera la nación paisa o la nación cachaca".

NOTA 2 (19/6/2008): Falta un partido de la fecha que se jugará hoy entre Venezuela y Chile, si cualquiera de los dos gana, podría subir al tercer o cuarto lugar de la tabla, pues ambos tienen siete puntos y con una victoria serían diez puntos, igualando a Colombia, y definiéndose la posición por diferencia de goles a favor. Brasil con nueve puntos se desplazaría al quinto lugar, aún en la zona de clasificación pero con repechaje. Se publicará en este blog una tabla con las posiciones actualizadas una vez se conozca dicho resultado.

domingo, junio 08, 2008

Crónica sobre las paradojas de una reelección

Cuando hace un poco más de dos años muchos colombianos se oponían a la reelección, no todos lo hacían necesariamente porque no estuvieran de acuerdo con muchas de las políticas del actual gobierno. Pero en ese sentido, la política de seguridad democrática, y que sólo empezó a mostrar logros evidentes e innegables en estos últimos dos años del gobierno de Álvaro Uribe Vélez, le dio la razón a quienes se pusieron la camiseta de la reelección. Valga aclarar en aras de la honestidad y sinceridad, que hasta entonces las críticas por el estilo a veces autoritario del gobierno, junto a los relativamente modestos resultados de esta política, hacían pensar que no habría más logros significativos. Felizmente muchos de nosotros estábamos errados.

Los golpes contra el narcotráfico, el paramilitarismo y la guerrilla han sido contundentes, y la credibilidad de las instituciones policivas y judiciales, así como de las fuerzas militares, es bastante alta. Ello a pesar de graves escándalos como el de la Masacre de Jamundí, la infiltración del DAS, la parapolítica en el congreso, y ahora la farcpolítica que se le viene encima al país -aunque como es de suponerse esta última salpica gravemente a los integrantes de la oposición y no al ejecutivo, pero sí al legislativo-. De todas maneras todo esto se suma a la noción pública general de que el congreso es probablemente la institución más corrupta del país, y la única en que la política de seguridad democrática no ha redundado en una mayor confiabilidad, sino todo lo contrario, un objeto de vergüenza nacional.

La crisis institucional
También han existido una serie de cuestionamientos alternativos entre el ramo ejecutivo y el judicial, primero con la Corte Constitucional, y luego con la Corte Suprema de Justicia, además de rencillas de leguleyos entre las cortes mismas. Pero más allá de los cuestionamientos por una supuesta politización de la justicia, este ramo funciona más o menos bien, con sus altibajos, claro está. Pero el ramo legislativo como se decía, va de mal en peor. Los opositores de Uribe no dudan en acudir a la demagogia para insultar al jefe de estado, señalándolo por ejemplo como un supuesto futuro Alberto Fujimori, o comparando su eventual proyecto de reforma constitucional con las maniobras fujimoristas para perpetuarse en el poder, y que en el caso colombiano lo que pretende es que vía referendo popular se posibilite la segunda reelección de Uribe.

Además condenan al gobierno por dejar moribunda la reforma política y su ley de la “silla vacía”, una propuesta encaminada a que se castigue a los involucrados en procesos criminales por alianzas con grupos armados ilegales con la pérdida definitiva de la curul, cuando haya medidas cautelarias y/o penas condenatorias definitivas. Siendo esta última una medida justa, y de asepsia moral y ética de este desprestigiado congreso, si se quiere, no hay que olvidar que existe también un problema de representatividad en el poder -es decir, mantener las mayorías uribistas-, y que aparentemente favorecería a los partidos políticos de oposición, es decir, al Polo Democrático Alternativo y al Partido Liberal Colombiano. De ahí que esta medida no sea considerada "justa" por parte del uribismo.

Pero con dineros ilegales o sin ellos, es claro que la gran mayoría del pueblo colombiano votó por sus senadores y representantes sin coacción de por medio, salvo en lo municipios dominados por paramilitares y guerrilla, claro está, y cuyo caudal electoral hubiera sido insuficiente para modificar la composición actual del congreso en primer lugar. Es decir, votaron por los congresistas elegidos porque estaban con Uribe, supuestamente. El delito electoral, muy grave por cierto, de quienes se financiaron con dineros oscuros, no implica por tanto que los votantes hayan salido a las urnas a depositar sus votos con un revólver en la cabeza. Pero además, habría que aplicar la misma medida a los congresistas colaboradores de la guerrilla. El problema es que para cuando estas investigaciones surtan efectos legales, la oposición ya habrá sacado ventaja de su mayor representatividad en el congreso, para frenar la agenda legislativa del gobierno, o para forzar a negociar una no reelección, por ejemplo.

La parapolítica y el oportunismo de la oposición
Por otra parte los crímenes de la parapolítica lo que implican legalmente es que la publicidad y las relaciones corruptas facilitaron injustamente que unos candidatos se destacaran por encima de otros, de manera que esto redundaba en su elección. ¿Debe revocarse el congreso de manera parcial o total por esto? Exactamente esto alegaba el ex presidente Andrés Pastrana Arango cuando perdió las elecciones presidenciales frente al ex presidente Ernesto Samper Pizano en las elecciones para el periodo de 1994 a 1998, y que resultaron ser objeto de un financiamiento por parte del Cartel de Cali con unos 5.000 millones de pesos de ese entonces, según un famoso “narcocassette” que dio origen al famoso Proceso 8.000. Medio país exigía la renuncia de Samper, liderados por Pastrana. Y salvo por la visa para viajar a los Estados Unidos que le fue revocada a Samper, el resto del sufrimiento corrió por cuenta del pueblo. Como siempre.

No deja de ser irónico entonces que Samper haga parte ahora de quienes proponen incluso la revocatoria de todo el congreso, y además presionan paralelamente por un supuesto acuerdo humanitario con las Farc. Y más irónico aún, que él y su archienemigo Pastrana coincidan en esta idea según la cual hay que debilitar la política de seguridad democrática, y poner en grave riesgo la vida de cuarenta millones de colombianos que sentimos físico asco por la guerrilla y sus simpatizantes, para poder mejorar las relaciones con los gobiernos beligerantes de Ecuador y Venezuela, entre otras cosas dudosas. Ni hablar del Despeje del Caguán durante la era Pastrana que siguió a la de Samper, y que sólo sirvió para fortalecer a estos terroristas una vez más.

Teodora Bolívar, ¿la verdadera jefe del Partido Liberal?
Aún así, es necesaria una depuración del congreso que garantice que sus integrantes no tengan más nexos con grupos armados ilegales, o que defiendan sus intereses, en vez de trabajar con honorabilidad para el pueblo que los eligió. Ahí aparece entonces la senadora Doña Piedad Córdoba, alias ‘Teodora Bolívar’, una fiel sirviente de las Farc, de acuerdo no sólo a sus coincidencias ideológicas con este grupo terrorista, sino además a graves denuncias de múltiples medios. Y ante sus escandalosas y gravísimas injurias en contra de Uribe, y más encima, laureles a las acciones genocidas de alias ‘Manuel Marulanda Tirofijo’, el ex presidente César Gaviria Trujillo, máximo jerarca del Partido Liberal, responde con tibias y tímidas críticas por la utilización de un lenguaje "subido de tono".

Y no está sólo, pues según la Revista Semana, la senadora está actuando de manera legítima: “Son actos que merecen ser condenados, que mancillan la dignidad nacional, y que, con razón, enfurecen a la mayoría de los colombianos. Pero sus opiniones no son un delito. Piedad, como todos los ciudadanos, es libre de pensar, opinar y decir lo que quiera. Y, con la investidura de congresista, no pierde ese derecho. Si ella quiere seguir insultando al Presidente, criticando el establecimiento, elogiando a Chávez o coqueteando ideológicamente con las Farc, podrá seguir haciéndolo sin que por ello le tengan que dictar orden de captura. Porque en el derecho a la libertad de expresión y opinión radica uno de los pilares fundamentales de la democracia. Y más aun si esa opinión no le agrada a la mayoría. Que Piedad vocifere aleluyas a la guerrilla o diga cosas que muchos no quieren oír no la convierte en una delincuente, sino en una disidente.”

Olímpica la manera en que este medio “independiente” desconoce las implicaciones penales que tiene ser un colaborador de un grupo terrorista. Peor aún. En este mismo artículo reconocen y citan un e-mail del PC de alias ‘Raúl Reyes’, y donde Piedad Córdoba les aconseja textualmente a los comandantes de las Farc no liberar a Ingrid Betancourt, porque es el secuestrado más valioso que tienen, en otras palabras. Y además desconoce públicamente la legitimidad del estado y sus instituciones, sugiere a otros países que corten lazos diplomáticos con Colombia, hace acusaciones infundadas que tienen graves implicaciones penales, y finalmente hace apología del delito, cuando la violencia proviene de la izquierda recalcitrante del país. Aún así, hay mentes dizque intelectuales que consideran que lo suyo es un acto político legítimo, muy lejos de la "traición a la patria" según ellos. Se trata de algo llamado “disidencia”. Y Gaviria, un consentido de este medio periodístico, ha defendido el supuesto “derecho a disentir” de 'Teodora Bolívar' más de una vez, aún a este grave nivel de injuria, y más allá de que en días recientes supuestamente la haya “regañado”. Vaya concepto de democracia.

La continuidad de la seguridad democrática
Por otro lado, si bien la guerrilla está diezmada, no está acabada, desafortunadamente, como lo advirtiera vehementemente el periodista y columnista político Jaime Restrepo del Sistema Atrabilioso. De ahí que cuando el presidente colombiano señala que hay que reelegir la continuidad de la política de la seguridad democrática, interpreta el sentir de la gran mayoría de los colombianos. Otra cosa muy distinta es, por supuesto, su segunda reelección, que no es conveniente ni a la legitimidad de las instituciones en cuanto a la forma en que estas se constituyen, ni a él mismo, como político. Sería preferible que se volviera a presentar como candidato presidencial en el 2014, para lo cual estaría plenamente habilitado. Pero...

Por supuesto, la gran incógnita que se viene manejando desde inicios del gobierno de Uribe es, ¿quién sería la persona llamada a sucederlo? Porque uno de los más opcionados, como lo era el ex senador Germán Vargas Lleras, ya sacó a flote su debilidad de carácter, oportunismo sin escrúpulos, y falta de firmeza al no colaborar efectivamente en la aprobación de la reforma política. Se fue dizque de vacaciones, y luego dijo que renunciaba a su cargo -justo ahora- para facilitarle el trabajo a su reemplazo temporal, ya que dicho reemplazo estaría así legalmente habilitado para aprobar la reforma, no existiendo ya un supuesto régimen de inhabilidades para votar, de acuerdo al reglamento del congreso.

Pero hay que decirlo, un “verdadero varón” da la cara y no hace mandados, sino que él mismo mete las “manos en la masa”. No así Vargas, más interesado en anticiparse a las posibles consecuencias de la renuencia de Uribe a ser candidato una vez más, por lo que lo que quiere es abonar el terreno para ser él ese “elegido” y “sucesor” de Uribe. Pero, ¿con qué credibilidad? Porque dice la sabiduría popular, que cuando un barco se hunde, el capitán es el último en abandonar su nave. No así en este caso, donde uno de los potenciales sucesores más apreciados por muchos colombianos, incluyéndome, se tiró cobardemente por la borda de la nave y dejó su partido político a su suerte, y con varios de sus integrantes vinculados al escándalo de la parapolítica.

El naufragio de este partido político liderado y fundado por Vargas, y llamado Cambio Radical, es inminente. Mientras tanto los demás congresistas se declaran “inhabilitados” para votar la reforma, por diversas razones. De esta manera se hunde la iniciativa por razones de forma, más que de fondo, aparentemente, pero Vargas salva su responsabilidad moral y ética olímpicamente -según él-, pues dirá que el “quiso facilitar las cosas”, cuando en realidad estaba evitando liderar una reforma, que si bien puede ser que no convenga a los intereses del gobierno, ni a quienes lo apoyamos de una u otra forma, era necesaria para darle más transparencia al mismo.

Entonces dicen “los que saben”, que Vargas es una especie de "maestro del ajedrez político", porque o bien espera ser declarado por Uribe como su sucesor, o bien, al ver truncadas sus aspiraciones políticas, podría fusionarse de nuevo con el liberalismo oficialista, y por extensión con la izquierda, pues ya ambos partidos han anunciado públicamente que se unirán de una manera u otra para llegar al poder, y cómo lo harán, según se presente o no Uribe para una segunda reelección. Uribe ha sido un gran estratega político en líneas generales, y a pesar de todo lo anterior, pero una de las debilidades de su estrategia siempre fue tratar de sellar alianzas con “Raimundo y todo el mundo”, lo que a la poste conlleva a este tipo de desenlaces. En esa medida le cabe algo de responsabilidad en la inducción de esta "hecatombe".

¿La elección del mal menor?
Pero así como hay aliados débiles, hay algunos fuertes. Sin duda alguna hay que mirar hacía la familia Santos y compañía, que ya ocupan los cargos de vicepresidente, ministerios de defensa y medio ambiente, etc, y posiblemente también hay que mirar hacía el Partido Conservador Colombiano. Pues es perfectamente plausible, que los conservadores sean la fórmula vicepresidencial del próximo presidente, bien sea éste de apellido Uribe o no. Pero tendrán que llegar a algún tipo de acuerdo burocrático con el Partido de la U. Y a la hora de repartir puestos, en el partido que sea, el apetito suele ser voraz. El caso es que por ahora la segunda reelección de Uribe sigue siendo una especulación, mientras no anuncien lo contrario.

Lo malo es que las huestes uribistas “más leales” –o “menos desleales”, según como se mire- no gozan del apoyo y aceptación popular del que goza Uribe. Claro, en realidad ninguno de los anteriores lo hace, ni siquiera Vargas, ni mucho menos el ex presidente César Gaviria Trujillo, un probable candidato opositor en caso de que Uribe se lance una vez más. Sería una cuestión de que Uribe se defina y de el “guiño” a los probables elegidos, pero ello no ocurrirá sin divisiones y nuevas disidencias, como la posible salida del “círculo de confianza” del gobierno por parte de Vargas Lleras, por ejemplo.

Pero todo este extenso tratado aquí ilustrado, no viene al caso cuando deducimos dos verdades vitales para nuestra magullada democracia: La primera, es que sin duda alguna debe asegurarse la continuidad de la política de seguridad democrática. Si la única alternativa para que esto suceda, es reelegir a Uribe, tocará reeligirlo, aunque ello será dañino para las instituciones democráticas a largo plazo. La segunda, es la razón fundamental por la que una segunda reelección es inconveniente en primer lugar: porque así como gozamos hoy de un primer mandatario que más o menos interpreta las necesidades más apremiantes de la patria, asimismo el día de mañana podría estar en el poder algún líder demagógico, por el estilo de Gaviria, Pastrana o Samper.

Y qué desastre hubieran sido, o serían, hasta 12 años de desgobierno de uno de estos mediocres políticos, y que ya demostraron su estruendoso fracaso como líderes de la nación. César Gaviria Trujillo, tan débil como fue con el narcotráfico y la delincuencia común, por ejemplo; Andrés Pastrana Arango con sus nefastas “zonas de distensión” multiplicadas por tres –quizás más-, o el sinvergüenza del Ernesto Samper Pizano declarando que no se hace responsable por los desastres morales y materiales de su gobierno, porque “ocurrieron a sus espaldas”. Y peor aún, ténganse duro, la ahí si hecatombe de un gobierno de izquierda putrefacta aliada con los chavistas, esos mismos que claman que la guerrilla es un actor político legítimo, que la Guajira es de Venezuela, y San Andrés de Nicaragua, que alias ‘Tirofijo’ fue un líder revolucionario benévolo, que la Interpol está al servicio del "Imperio", que el Irán es un modelo de nación a seguir..., mejor dicho, si César Gaviria dijo el día de su posesión como presidente que dizque "Bienvenidos al futuro", seguramente sus amigos polistas dirían "Bienvenidos al Socialismo del Siglo XXI".

Dios salve la patria.


ACTUALIZACIÓN (11/6/2008): Los siguientes artículos recomendados no necesariamente reafirman o contradicen los argumentos planteados en este post, pero aportan más elementos de juicio a esta complicada coyuntura política:

REVISTA SEMANA (9/6/2008): '¿Por qué a Uribe no le conviene anunciar aún si se lanzará una tercera vez?'.

EL COLOMBIANO (11/6/2008): 'Oposición se organiza para frenar reelección'.

REVISTA SEMANA (10/6/2008): 'El representante Roy Barreras denunció a Piedad Córdoba tras sus comentarios sobre Tirofijo. - Las opiniones sobre la Senadora están divididas dentro del Partido Liberal. Mientras algunos la rechazan, otros la apoyan. Vea el video'.

EL TIEMPO (10/6/2008): 'Así fue el "velorio" de la reforma política, que no pasó del séptimo debate'.

EL TIEMPO (11/6/2008): 'De candidatos y periodistas' - Rafael Pardo renuncia a su columna en EL TIEMPO para anunciar su candidatura presidencial.