Cuando hace un poco más de dos años muchos colombianos se oponían a la reelección, no todos lo hacían necesariamente porque no estuvieran de acuerdo con muchas de las políticas del actual gobierno. Pero en ese sentido, la política de seguridad democrática, y que sólo empezó a mostrar logros evidentes e innegables en estos últimos dos años del gobierno de Álvaro Uribe Vélez, le dio la razón a quienes se pusieron la camiseta de la reelección. Valga aclarar en aras de la honestidad y sinceridad, que hasta entonces las críticas por el estilo a veces autoritario del gobierno, junto a los relativamente modestos resultados de esta política, hacían pensar que no habría más logros significativos. Felizmente muchos de nosotros estábamos errados.
Los golpes contra el narcotráfico, el paramilitarismo y la guerrilla han sido contundentes, y la credibilidad de las instituciones policivas y judiciales, así como de las fuerzas militares, es bastante alta. Ello a pesar de graves escándalos como el de la Masacre de Jamundí, la infiltración del DAS, la parapolítica en el congreso, y ahora la farcpolítica que se le viene encima al país -aunque como es de suponerse esta última salpica gravemente a los integrantes de la oposición y no al ejecutivo, pero sí al legislativo-. De todas maneras todo esto se suma a la noción pública general de que el congreso es probablemente la institución más corrupta del país, y la única en que la política de seguridad democrática no ha redundado en una mayor confiabilidad, sino todo lo contrario, un objeto de vergüenza nacional.
La crisis institucional
También han existido una serie de cuestionamientos alternativos entre el ramo ejecutivo y el judicial, primero con la Corte Constitucional, y luego con la Corte Suprema de Justicia, además de rencillas de leguleyos entre las cortes mismas. Pero más allá de los cuestionamientos por una supuesta politización de la justicia, este ramo funciona más o menos bien, con sus altibajos, claro está. Pero el ramo legislativo como se decía, va de mal en peor. Los opositores de Uribe no dudan en acudir a la demagogia para insultar al jefe de estado, señalándolo por ejemplo como un supuesto futuro Alberto Fujimori, o comparando su eventual proyecto de reforma constitucional con las maniobras fujimoristas para perpetuarse en el poder, y que en el caso colombiano lo que pretende es que vía referendo popular se posibilite la segunda reelección de Uribe.
Además condenan al gobierno por dejar moribunda la reforma política y su ley de la “silla vacía”, una propuesta encaminada a que se castigue a los involucrados en procesos criminales por alianzas con grupos armados ilegales con la pérdida definitiva de la curul, cuando haya medidas cautelarias y/o penas condenatorias definitivas. Siendo esta última una medida justa, y de asepsia moral y ética de este desprestigiado congreso, si se quiere, no hay que olvidar que existe también un problema de representatividad en el poder -es decir, mantener las mayorías uribistas-, y que aparentemente favorecería a los partidos políticos de oposición, es decir, al Polo Democrático Alternativo y al Partido Liberal Colombiano. De ahí que esta medida no sea considerada "justa" por parte del uribismo.
Pero con dineros ilegales o sin ellos, es claro que la gran mayoría del pueblo colombiano votó por sus senadores y representantes sin coacción de por medio, salvo en lo municipios dominados por paramilitares y guerrilla, claro está, y cuyo caudal electoral hubiera sido insuficiente para modificar la composición actual del congreso en primer lugar. Es decir, votaron por los congresistas elegidos porque estaban con Uribe, supuestamente. El delito electoral, muy grave por cierto, de quienes se financiaron con dineros oscuros, no implica por tanto que los votantes hayan salido a las urnas a depositar sus votos con un revólver en la cabeza. Pero además, habría que aplicar la misma medida a los congresistas colaboradores de la guerrilla. El problema es que para cuando estas investigaciones surtan efectos legales, la oposición ya habrá sacado ventaja de su mayor representatividad en el congreso, para frenar la agenda legislativa del gobierno, o para forzar a negociar una no reelección, por ejemplo.
La parapolítica y el oportunismo de la oposición
Por otra parte los crímenes de la parapolítica lo que implican legalmente es que la publicidad y las relaciones corruptas facilitaron injustamente que unos candidatos se destacaran por encima de otros, de manera que esto redundaba en su elección. ¿Debe revocarse el congreso de manera parcial o total por esto? Exactamente esto alegaba el ex presidente Andrés Pastrana Arango cuando perdió las elecciones presidenciales frente al ex presidente Ernesto Samper Pizano en las elecciones para el periodo de 1994 a 1998, y que resultaron ser objeto de un financiamiento por parte del Cartel de Cali con unos 5.000 millones de pesos de ese entonces, según un famoso “narcocassette” que dio origen al famoso Proceso 8.000. Medio país exigía la renuncia de Samper, liderados por Pastrana. Y salvo por la visa para viajar a los Estados Unidos que le fue revocada a Samper, el resto del sufrimiento corrió por cuenta del pueblo. Como siempre.
No deja de ser irónico entonces que Samper haga parte ahora de quienes proponen incluso la revocatoria de todo el congreso, y además presionan paralelamente por un supuesto acuerdo humanitario con las Farc. Y más irónico aún, que él y su archienemigo Pastrana coincidan en esta idea según la cual hay que debilitar la política de seguridad democrática, y poner en grave riesgo la vida de cuarenta millones de colombianos que sentimos físico asco por la guerrilla y sus simpatizantes, para poder mejorar las relaciones con los gobiernos beligerantes de Ecuador y Venezuela, entre otras cosas dudosas. Ni hablar del Despeje del Caguán durante la era Pastrana que siguió a la de Samper, y que sólo sirvió para fortalecer a estos terroristas una vez más.
Teodora Bolívar, ¿la verdadera jefe del Partido Liberal?
Aún así, es necesaria una depuración del congreso que garantice que sus integrantes no tengan más nexos con grupos armados ilegales, o que defiendan sus intereses, en vez de trabajar con honorabilidad para el pueblo que los eligió. Ahí aparece entonces la senadora Doña Piedad Córdoba, alias ‘Teodora Bolívar’, una fiel sirviente de las Farc, de acuerdo no sólo a sus coincidencias ideológicas con este grupo terrorista, sino además a graves denuncias de múltiples medios. Y ante sus escandalosas y gravísimas injurias en contra de Uribe, y más encima, laureles a las acciones genocidas de alias ‘Manuel Marulanda Tirofijo’, el ex presidente César Gaviria Trujillo, máximo jerarca del Partido Liberal, responde con tibias y tímidas críticas por la utilización de un lenguaje "subido de tono".
Y no está sólo, pues según la Revista Semana, la senadora está actuando de manera legítima: “Son actos que merecen ser condenados, que mancillan la dignidad nacional, y que, con razón, enfurecen a la mayoría de los colombianos. Pero sus opiniones no son un delito. Piedad, como todos los ciudadanos, es libre de pensar, opinar y decir lo que quiera. Y, con la investidura de congresista, no pierde ese derecho. Si ella quiere seguir insultando al Presidente, criticando el establecimiento, elogiando a Chávez o coqueteando ideológicamente con las Farc, podrá seguir haciéndolo sin que por ello le tengan que dictar orden de captura. Porque en el derecho a la libertad de expresión y opinión radica uno de los pilares fundamentales de la democracia. Y más aun si esa opinión no le agrada a la mayoría. Que Piedad vocifere aleluyas a la guerrilla o diga cosas que muchos no quieren oír no la convierte en una delincuente, sino en una disidente.”
Olímpica la manera en que este medio “independiente” desconoce las implicaciones penales que tiene ser un colaborador de un grupo terrorista. Peor aún. En este mismo artículo reconocen y citan un e-mail del PC de alias ‘Raúl Reyes’, y donde Piedad Córdoba les aconseja textualmente a los comandantes de las Farc no liberar a Ingrid Betancourt, porque es el secuestrado más valioso que tienen, en otras palabras. Y además desconoce públicamente la legitimidad del estado y sus instituciones, sugiere a otros países que corten lazos diplomáticos con Colombia, hace acusaciones infundadas que tienen graves implicaciones penales, y finalmente hace apología del delito, cuando la violencia proviene de la izquierda recalcitrante del país. Aún así, hay mentes dizque intelectuales que consideran que lo suyo es un acto político legítimo, muy lejos de la "traición a la patria" según ellos. Se trata de algo llamado “disidencia”. Y Gaviria, un consentido de este medio periodístico, ha defendido el supuesto “derecho a disentir” de 'Teodora Bolívar' más de una vez, aún a este grave nivel de injuria, y más allá de que en días recientes supuestamente la haya “regañado”. Vaya concepto de democracia.
La continuidad de la seguridad democrática
Por otro lado, si bien la guerrilla está diezmada, no está acabada, desafortunadamente, como lo advirtiera vehementemente el periodista y columnista político Jaime Restrepo del Sistema Atrabilioso. De ahí que cuando el presidente colombiano señala que hay que reelegir la continuidad de la política de la seguridad democrática, interpreta el sentir de la gran mayoría de los colombianos. Otra cosa muy distinta es, por supuesto, su segunda reelección, que no es conveniente ni a la legitimidad de las instituciones en cuanto a la forma en que estas se constituyen, ni a él mismo, como político. Sería preferible que se volviera a presentar como candidato presidencial en el 2014, para lo cual estaría plenamente habilitado. Pero...
Por supuesto, la gran incógnita que se viene manejando desde inicios del gobierno de Uribe es, ¿quién sería la persona llamada a sucederlo? Porque uno de los más opcionados, como lo era el ex senador Germán Vargas Lleras, ya sacó a flote su debilidad de carácter, oportunismo sin escrúpulos, y falta de firmeza al no colaborar efectivamente en la aprobación de la reforma política. Se fue dizque de vacaciones, y luego dijo que renunciaba a su cargo -justo ahora- para facilitarle el trabajo a su reemplazo temporal, ya que dicho reemplazo estaría así legalmente habilitado para aprobar la reforma, no existiendo ya un supuesto régimen de inhabilidades para votar, de acuerdo al reglamento del congreso.
Pero hay que decirlo, un “verdadero varón” da la cara y no hace mandados, sino que él mismo mete las “manos en la masa”. No así Vargas, más interesado en anticiparse a las posibles consecuencias de la renuencia de Uribe a ser candidato una vez más, por lo que lo que quiere es abonar el terreno para ser él ese “elegido” y “sucesor” de Uribe. Pero, ¿con qué credibilidad? Porque dice la sabiduría popular, que cuando un barco se hunde, el capitán es el último en abandonar su nave. No así en este caso, donde uno de los potenciales sucesores más apreciados por muchos colombianos, incluyéndome, se tiró cobardemente por la borda de la nave y dejó su partido político a su suerte, y con varios de sus integrantes vinculados al escándalo de la parapolítica.
El naufragio de este partido político liderado y fundado por Vargas, y llamado Cambio Radical, es inminente. Mientras tanto los demás congresistas se declaran “inhabilitados” para votar la reforma, por diversas razones. De esta manera se hunde la iniciativa por razones de forma, más que de fondo, aparentemente, pero Vargas salva su responsabilidad moral y ética olímpicamente -según él-, pues dirá que el “quiso facilitar las cosas”, cuando en realidad estaba evitando liderar una reforma, que si bien puede ser que no convenga a los intereses del gobierno, ni a quienes lo apoyamos de una u otra forma, era necesaria para darle más transparencia al mismo.
Entonces dicen “los que saben”, que Vargas es una especie de "maestro del ajedrez político", porque o bien espera ser declarado por Uribe como su sucesor, o bien, al ver truncadas sus aspiraciones políticas, podría fusionarse de nuevo con el liberalismo oficialista, y por extensión con la izquierda, pues ya ambos partidos han anunciado públicamente que se unirán de una manera u otra para llegar al poder, y cómo lo harán, según se presente o no Uribe para una segunda reelección. Uribe ha sido un gran estratega político en líneas generales, y a pesar de todo lo anterior, pero una de las debilidades de su estrategia siempre fue tratar de sellar alianzas con “Raimundo y todo el mundo”, lo que a la poste conlleva a este tipo de desenlaces. En esa medida le cabe algo de responsabilidad en la inducción de esta "hecatombe".
¿La elección del mal menor?
Pero así como hay aliados débiles, hay algunos fuertes. Sin duda alguna hay que mirar hacía la familia Santos y compañía, que ya ocupan los cargos de vicepresidente, ministerios de defensa y medio ambiente, etc, y posiblemente también hay que mirar hacía el Partido Conservador Colombiano. Pues es perfectamente plausible, que los conservadores sean la fórmula vicepresidencial del próximo presidente, bien sea éste de apellido Uribe o no. Pero tendrán que llegar a algún tipo de acuerdo burocrático con el Partido de la U. Y a la hora de repartir puestos, en el partido que sea, el apetito suele ser voraz. El caso es que por ahora la segunda reelección de Uribe sigue siendo una especulación, mientras no anuncien lo contrario.
Lo malo es que las huestes uribistas “más leales” –o “menos desleales”, según como se mire- no gozan del apoyo y aceptación popular del que goza Uribe. Claro, en realidad ninguno de los anteriores lo hace, ni siquiera Vargas, ni mucho menos el ex presidente César Gaviria Trujillo, un probable candidato opositor en caso de que Uribe se lance una vez más. Sería una cuestión de que Uribe se defina y de el “guiño” a los probables elegidos, pero ello no ocurrirá sin divisiones y nuevas disidencias, como la posible salida del “círculo de confianza” del gobierno por parte de Vargas Lleras, por ejemplo.
Pero todo este extenso tratado aquí ilustrado, no viene al caso cuando deducimos dos verdades vitales para nuestra magullada democracia: La primera, es que sin duda alguna debe asegurarse la continuidad de la política de seguridad democrática. Si la única alternativa para que esto suceda, es reelegir a Uribe, tocará reeligirlo, aunque ello será dañino para las instituciones democráticas a largo plazo. La segunda, es la razón fundamental por la que una segunda reelección es inconveniente en primer lugar: porque así como gozamos hoy de un primer mandatario que más o menos interpreta las necesidades más apremiantes de la patria, asimismo el día de mañana podría estar en el poder algún líder demagógico, por el estilo de Gaviria, Pastrana o Samper.
Y qué desastre hubieran sido, o serían, hasta 12 años de desgobierno de uno de estos mediocres políticos, y que ya demostraron su estruendoso fracaso como líderes de la nación. César Gaviria Trujillo, tan débil como fue con el narcotráfico y la delincuencia común, por ejemplo; Andrés Pastrana Arango con sus nefastas “zonas de distensión” multiplicadas por tres –quizás más-, o el sinvergüenza del Ernesto Samper Pizano declarando que no se hace responsable por los desastres morales y materiales de su gobierno, porque “ocurrieron a sus espaldas”. Y peor aún, ténganse duro, la ahí si hecatombe de un gobierno de izquierda putrefacta aliada con los chavistas, esos mismos que claman que la guerrilla es un actor político legítimo, que la Guajira es de Venezuela, y San Andrés de Nicaragua, que alias ‘Tirofijo’ fue un líder revolucionario benévolo, que la Interpol está al servicio del "Imperio", que el Irán es un modelo de nación a seguir..., mejor dicho, si César Gaviria dijo el día de su posesión como presidente que dizque "Bienvenidos al futuro", seguramente sus amigos polistas dirían "Bienvenidos al Socialismo del Siglo XXI".
Dios salve la patria.
ACTUALIZACIÓN (11/6/2008): Los siguientes artículos recomendados no necesariamente reafirman o contradicen los argumentos planteados en este post, pero aportan más elementos de juicio a esta complicada coyuntura política:
REVISTA SEMANA (9/6/2008): '¿Por qué a Uribe no le conviene anunciar aún si se lanzará una tercera vez?'.
EL COLOMBIANO (11/6/2008): 'Oposición se organiza para frenar reelección'.
REVISTA SEMANA (10/6/2008): 'El representante Roy Barreras denunció a Piedad Córdoba tras sus comentarios sobre Tirofijo. - Las opiniones sobre la Senadora están divididas dentro del Partido Liberal. Mientras algunos la rechazan, otros la apoyan. Vea el video'.
EL TIEMPO (10/6/2008): 'Así fue el "velorio" de la reforma política, que no pasó del séptimo debate'.
EL TIEMPO (11/6/2008): 'De candidatos y periodistas' - Rafael Pardo renuncia a su columna en EL TIEMPO para anunciar su candidatura presidencial.
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domingo, junio 08, 2008
miércoles, mayo 28, 2008
Paradoja desmoralizante (Editorial)
Ha sido una posición bien firme e inquebrantable, el apoyo irrestricto por parte de quien les escribe, a la exitosa política de seguridad democrática del gobierno colombiano. Digan lo que digan quienes se oponen al gobierno de Álvaro Uribe Vélez, y a los estoicos y heroicos esfuerzos de nuestras Fuerzas Armadas legítimamente constituidas, esa política ha dado golpes contundentes contra muchos de los terroristas y cabecillas de los grupos armados al margen de la ley, y principalmente en contra de los líderes y mandos medios de la guerrilla de las Farc y de las Auc. Sin embargo hay algunas actitudes ambiguas en esa lucha contra el crimen organizado, que debieran corregirse.
Algunas de esas pocas actitudes cuestionables se relacionan con la política de recompensas. Hasta ahora, toda la política había tenido un asidero de legitimidad incuestionable, por cuanto se trataba de impulsar a los criminales a que se delaten entre sí, o se sometieran a la justicia obteniendo algunos beneficios jurídicos y/o económicos según el caso, o que personas que por diversas circunstancias están al tanto de informaciones claves para la estrategia militar y policial, suministraran dicha información a las autoridades a cambio de un dinero y de la protección de su identidad y/o relocalización geográfica mediante algún programa tipo “Protección de testigos”. Bajo ese esquema se han obtenido valiosas informaciones, que han conllevado no sólo a los archiconocidos escándalos de la "parapolítica" y la "farcpolítica", sino que también han redundado en la neutralización de peligrosos criminales de manera legítima -si bien polémica en opinión de algunos-. Así han sido dado de baja siniestros enemigos del orden público, tales como alias Iván Ríos y alias Raúl Reyes, entre muchos otros.
Sin embargo, ahora el Ejército Nacional está ofreciendo 5.000 millones de pesos, algo más de 2 millones de dólares, por el cadáver del extinto alias Manuel Marulanda Tirofijo. Es entendible el valor simbólico que pudiere tener la prueba física de esta muerte, anunciada mundialmente con bombos y platillos por diversos medios de comunicación. Sin duda alguna, el alto mando castrense tiene buenas intenciones al querer exponer la muerte de alias Tirofijo como una realidad "recontra-confirmada", y para darle un golpe desmoralizador a este grupo terrorista, y a los muchos políticos protagonistas de la vida pública nacional e internacional que apoyan a la guerrilla, como parecen demostrarlo los archivos hallados en los PC’s de alias Raúl Reyes. Pero se trata de un cadáver, nada más, por simbólico que este sea.
Mientras tanto las autoridades de la capital ofrecen 10 millones de pesos, algo más de 5.000 dólares, por información que permita localizar y rescatar a un bebé secuestrado el día de hoy en Bogotá. El menor fue raptado dentro del propio apartamento de su madre. Claro es que la vida no tiene precio, pero no deja de ser exótico que la “tarifa” para el cadáver del deplorable criminal y asesino del tal alias Tirofijo valga mucho más para las autoridades, que la recompensa ofrecida para lograr obtener información que permita rescatar un niño sustraído de manera violenta, aunque con vida -hasta donde se sabe-, del hogar de su progenitora. Sea éste un llamado respetuoso y cordial de atención a nuestras autoridades, no una de esas críticas insensatas y superfluas de políticos inescrupulosos de la oposición contra nuestros militares y policías, quienes arriesgan su pellejo para darnos la paz y la libertad, y cuya tarea merece el más alto reconocimiento y apoyo por parte de nosotros los ciudadanos. Pero no le hagamos el juego a la delincuencia común, capaz de ser tan vil, asesina e inhumana, como los grupos armados ilegales que esperamos sean erradicados y desterrados por siempre de nuestra amada patria, junto a la delincuencia común, claro está. THL
ACTUALIZACIÓN 18+30: EL TIEMPO: 'Revelan retrato hablado de hombre acusado de secuestrar a bebé de 22 meses en el norte de Bogotá'.
ACTUALIZACIÓN 23+00: EL ESPECTADOR: 'Secuestradores piden rescate por Joel Paolo, niño raptado en Bogotá'.
ACTUALIZACIÓN 29/05/08: RCN: 'Rescatado el niño Joel Paolo Pinto en Bogotá'
- "Las autoridades rescataron sano y salvo al niño Joel Paolo Pinto (en la foto), quien había sido secuestrado en Bogotá, y detuvieron a cuatro presuntos secuestradores. La noticia fue confirmada en RCN por el coronel Humberto Guatibonza, director del Gaula de la Policía".
ACTUALIZACIÓN 29/05/08: EL TIEMPO: 'Una interceptación telefónica fue clave para rescate de bebé de 22 meses secuestrado'.
ACTUALIZACIÓN 31/05/08: EL ESPECTADOR: 'Investigan si secuestro de Joel Paolo lo planeó un familiar'.
Algunas de esas pocas actitudes cuestionables se relacionan con la política de recompensas. Hasta ahora, toda la política había tenido un asidero de legitimidad incuestionable, por cuanto se trataba de impulsar a los criminales a que se delaten entre sí, o se sometieran a la justicia obteniendo algunos beneficios jurídicos y/o económicos según el caso, o que personas que por diversas circunstancias están al tanto de informaciones claves para la estrategia militar y policial, suministraran dicha información a las autoridades a cambio de un dinero y de la protección de su identidad y/o relocalización geográfica mediante algún programa tipo “Protección de testigos”. Bajo ese esquema se han obtenido valiosas informaciones, que han conllevado no sólo a los archiconocidos escándalos de la "parapolítica" y la "farcpolítica", sino que también han redundado en la neutralización de peligrosos criminales de manera legítima -si bien polémica en opinión de algunos-. Así han sido dado de baja siniestros enemigos del orden público, tales como alias Iván Ríos y alias Raúl Reyes, entre muchos otros.
Sin embargo, ahora el Ejército Nacional está ofreciendo 5.000 millones de pesos, algo más de 2 millones de dólares, por el cadáver del extinto alias Manuel Marulanda Tirofijo. Es entendible el valor simbólico que pudiere tener la prueba física de esta muerte, anunciada mundialmente con bombos y platillos por diversos medios de comunicación. Sin duda alguna, el alto mando castrense tiene buenas intenciones al querer exponer la muerte de alias Tirofijo como una realidad "recontra-confirmada", y para darle un golpe desmoralizador a este grupo terrorista, y a los muchos políticos protagonistas de la vida pública nacional e internacional que apoyan a la guerrilla, como parecen demostrarlo los archivos hallados en los PC’s de alias Raúl Reyes. Pero se trata de un cadáver, nada más, por simbólico que este sea.
Mientras tanto las autoridades de la capital ofrecen 10 millones de pesos, algo más de 5.000 dólares, por información que permita localizar y rescatar a un bebé secuestrado el día de hoy en Bogotá. El menor fue raptado dentro del propio apartamento de su madre. Claro es que la vida no tiene precio, pero no deja de ser exótico que la “tarifa” para el cadáver del deplorable criminal y asesino del tal alias Tirofijo valga mucho más para las autoridades, que la recompensa ofrecida para lograr obtener información que permita rescatar un niño sustraído de manera violenta, aunque con vida -hasta donde se sabe-, del hogar de su progenitora. Sea éste un llamado respetuoso y cordial de atención a nuestras autoridades, no una de esas críticas insensatas y superfluas de políticos inescrupulosos de la oposición contra nuestros militares y policías, quienes arriesgan su pellejo para darnos la paz y la libertad, y cuya tarea merece el más alto reconocimiento y apoyo por parte de nosotros los ciudadanos. Pero no le hagamos el juego a la delincuencia común, capaz de ser tan vil, asesina e inhumana, como los grupos armados ilegales que esperamos sean erradicados y desterrados por siempre de nuestra amada patria, junto a la delincuencia común, claro está. THLACTUALIZACIÓN 18+30: EL TIEMPO: 'Revelan retrato hablado de hombre acusado de secuestrar a bebé de 22 meses en el norte de Bogotá'.
ACTUALIZACIÓN 23+00: EL ESPECTADOR: 'Secuestradores piden rescate por Joel Paolo, niño raptado en Bogotá'.
ACTUALIZACIÓN 29/05/08: RCN: 'Rescatado el niño Joel Paolo Pinto en Bogotá'
- "Las autoridades rescataron sano y salvo al niño Joel Paolo Pinto (en la foto), quien había sido secuestrado en Bogotá, y detuvieron a cuatro presuntos secuestradores. La noticia fue confirmada en RCN por el coronel Humberto Guatibonza, director del Gaula de la Policía".ACTUALIZACIÓN 29/05/08: EL TIEMPO: 'Una interceptación telefónica fue clave para rescate de bebé de 22 meses secuestrado'.
ACTUALIZACIÓN 31/05/08: EL ESPECTADOR: 'Investigan si secuestro de Joel Paolo lo planeó un familiar'.
domingo, agosto 26, 2007
Unas son de cal y otras son de arena (Editorial)
Tener varias vertientes de opinión dentro de un mismo medio masivo de comunicación se presume como signo de equidad y equilibrio. De esta manera se pretende lograr neutralidad ideológica del medio, y ante todo, objetividad periodística. Pero en la práctica la mayoría de personas que leemos columnas de opinión por ejemplo, ya tenemos decidido de antemano cuáles son nuestros columnistas, aquellos que de acuerdo a nuestra visión política, presentan la noticia como se debe, o interpretan la realidad nacional y los hechos de la política más correctamente. Por supuesto, ello puede ser un error. Error que cualquiera de nosotros es susceptible de cometer. Pero igual es necesario echarse al agua de vez en cuando, y arriesgarse a emitir un juicio sobre la realidad nacional. Quizás una buena manera de hacerlo, sea practicando una especie de “periodismo comparativo”.
En ese orden de ideas se mencionarán dos artículos de la Revista Semana, que por sus contenidos y conclusiones, son diametralmente opuestos. Por un lado está el artículo de la columnista María Teresa Ronderos, fervorosa crítica del gobierno colombiano de Álvaro Uribe. En su último artículo titulado Sin querer queriendo, la periodista ataca al gobierno del presidente Uribe en virtud de lo que ella considera una “extraña coincidencia”, o en palabras suyas –y en sentido irónico-, una “mera casualidad”. Cito algunos apartes: “¿quién puede sospechar que los subsidios de la generosa mano presidencial que el 9 de agosto alcanzaron a un millón y medio de familias en 800 municipios puedan incidir en algo en las campañas locales? ¿A quién se le puede ocurrir que en la popular Presidencia estaban pensando en votos y elecciones cuando masificaron este programa para regalarle un chequecito mensual a cada hogar pobre? (..)El más ostensible fracaso del gobierno Uribe sin duda ha sido su incapacidad para liberar a los secuestrados por las Farc. Su ineptitud en el manejo de esa tragedia ha sido tan grande, que ni siquiera ha podido rescatar a los que murieron en cautiverio. (..)¿Pero quién se atreve a interpretar la última salida presidencial, de encargarles a dos contradictores suyos, Hugo Chávez y Piedad Córdoba, la búsqueda del intercambio humanitario, como un golpe genial de publicidad electoral?”
Como quien dice, además de cotudos con paperas. Independientemente de que a uno le guste o no Uribe como presidente, no entiendo como lo critican por dar subsidios a los más pobres. Si acaso pretenden criticar el momento en el que estas ayudas se ofrecen, por su coincidencia con unas elecciones para alcaldías y gobernaciones, ¿la solución es no darle de comer a los campesinos, no vacunar a sus hijos, ni mandarlos al colegio, hasta que pasen las elecciones? Peor aún, ¿debe el presidente suspender toda obra de gobierno, o no gobernar “bien”, hasta que terminen las elecciones? Posición ridícula, y bien difícil de sustentar, no sólo materialmente, sino éticamente. Seguidamente viene un “enlace” muy artificial con otro hecho político: la autorización del gobierno Uribe para que la senadora colombiana Piedad Córdoba y el presidente venezolano Hugo Chávez adelanten conversaciones con las Farc, con miras a lograr un acuerdo humanitario. La periodista en cuestión “amplía” su crítica, señalando la inutilidad de tal acto, dado que no hay voluntad presidencial de despejar territorio para el mismo. Y señala que este conjunto de decisiones dudosas, oportunistas o amañadas –en otras palabras- redundarán en la tendencia hacía la baja de la popularidad del gobierno central. Pero si la popularidad del presidente Uribe es el objetivo primordial de sus acciones en primer lugar, ¿no deberían ceder entonces a las pretensiones de la guerrilla? ¿Al fin qué?
Peor aún. La periodista no le ha preguntado a los habitantes de Florida y Pradera (Valle) si quieren que sus hogares, las escuelas de sus hijos, sus vidas cotidianas, queden en manos de las Farc. Este hecho preocupa poco o nada a los defensores de un despeje con concesiones casi totales para la guerrilla. Pero hablemos del otro artículo, el del columnista Rafael Nieto, titulado La caja de Pandora. Trata específicamente sobre la autorización que le da el presidente Álvaro Uribe a su homólogo venezolano para intentar el intercambio humanitario en Venezuela. Se trata de establecer si tal decisión fue o no una equivocación estratégica, toda vez que se está autorizando a intervenir a un político de ideología diametralmente opuesta a la de Uribe, a intervenir en un asunto interno del país. Según Nieto: “Para aplacar a quienes creen que la autorización al jefe de gobierno de un tercer país supone riesgos en materia de legitimación de la guerrilla o, peor, de otorgamiento del estatuto de beligerancia, baste decir que ni por los antecedentes ni por la finalidad hay peligro. Por los antecedentes, porque Chávez no es el primero en la tarea. Ya antes habían sido autorizados Francia, España y Suiza. A ninguno se le ocurrió que para conseguir la libertad de los secuestrados había que darles beligerancia a las Farc. El otorgamiento de esa calidad está reglado por el derecho internacional y no es discrecional. No es un acto sujeto a la mera voluntad de un gobierno. (..) El Presidente se jugó una carta desafiante. Como presumo que ha evaluado los peligros eventuales, deduzco que primaron las consideraciones humanitarias.”
Curiosamente ambos columnistas son escépticos en cuanto a los resultados favorables de la gestión humanitaria. Asimismo ambos cuestionan las posibles motivaciones del presidente para autorizar a la senadora Córdoba y al presidente de Venezuela para iniciar contactos con la guerrilla, pero la periodista Ronderos defiende con vehemencia su tesis de “oportunismo presidencial”, y Nieto la de que el presidente “está quemando los últimos cartuchos” para lograr la liberación de los secuestrados mediante una negociación política. Al final, como siempre, todo se reduce a criticar al presidente favorable- o desfavorablemente, porque no quiere permitir el despeje. Es razonable concluir que, según la Ronderos, los campesinos deberían seguir muriéndose de hambre mientras pasan las elecciones, y que los derechos de los habitantes de Pradera y Florida –así como los derechos de los colombianos que podrían ser vulnerados allí- son irrelevantes. Es evidente que Nieto no se compromete con criticar la decisión de Uribe -aunque no la aprueba-, y que valga la aclaración, sí es contradictoria e inconveniente para con las propias tesis sobre seguridad democrática del presidente colombiano. Y es preocupante la decisión de Uribe, teniendo en cuenta que se le están dando alas al presidente venezolano, no sólo para promocionarse a sí mismo, sino lo que es realmente grave, a los asesinos de los once ex diputados del Valle, y de sabe Dios cuanta gente más. Y eso por no mencionar su permisividad con el presidente francés Nicolás Sarkozy. ¿O acaso la petición de éste “demócrata europeo” de liberar al canciller de la guerrilla Granda, un cabecilla de un grupo terrorista, no es inmiscuirse en “asuntos internos” del país? Y por simple lógica, ¿ceder ante tal pretensión foránea, no fue un error político de Uribe? De nuevo, ¿al fin qué?
Por supuesto que la otra cara de la moneda está dada por la grave crisis ética y moral de los políticos salpicados por el escándalo de la parapolítica, y especialmente las lamentables e innegables conexiones entre algunos políticos uribistas con la delincuencia del narcotráfico y paramilitares. Más graves aún las denuncias sobre las gravísimas infiltraciones de la inteligencia militar colombiana por parte de la guerrilla, los paramilitares y el narcotráfico. Pero hay que señalar categóricamente, que es la administración de justicia del mismo gobierno –no la acción de la oposición-, la que ha venido denunciando e investigando estos hechos públicamente. Lo mismo puede decirse de las reincidencias en el delito de los jefes paramilitares desmovilizados, de acuerdo a la información del gobierno y de los principales medios de comunicación colombianos, incluida la Revista Semana, claro está. Entonces volviendo al tema inicial, uno se pregunta: ¿Acaso la justicia se logra dando concesiones a los unos y a los otros por partes iguales, o más bien combatiendo ambos males sin tregua? De cualquier manera, es evidente que entre el columnista Rafael Nieto y la periodista Maria Teresa Ronderos, el primero es más genuino y diáfano en sus opiniones políticas, en la medida que sus opiniones se basan en hechos, y no tanto en la filosofía política del momento. Además, hablando de “propaganda electoral”, es claro que las reuniones y el protagonismo del partido de izquierda, el Polo Democrático, y del alicaído Partido Liberal -¿ahora es de centro?- con los gestores del tal intercambio los beneficia más a ellos que a los partidos uribistas. Entonces, como mínimo se concluye que hay más de un oportunista involucrado en este cuento, tratando de obtener réditos electorales con el dolor de los secuestrados y sus familias, y no se trata del presidente colombiano, precisamente. Aún así, ninguno de los dos periodistas podría afirmar de sí mismo que hace algún esfuerzo por ser objetivo. Claro que en honor a la verdad, la objetividad periodística jamás ha existido, ni aquí, ni en Cafarnaúm.
En ese orden de ideas se mencionarán dos artículos de la Revista Semana, que por sus contenidos y conclusiones, son diametralmente opuestos. Por un lado está el artículo de la columnista María Teresa Ronderos, fervorosa crítica del gobierno colombiano de Álvaro Uribe. En su último artículo titulado Sin querer queriendo, la periodista ataca al gobierno del presidente Uribe en virtud de lo que ella considera una “extraña coincidencia”, o en palabras suyas –y en sentido irónico-, una “mera casualidad”. Cito algunos apartes: “¿quién puede sospechar que los subsidios de la generosa mano presidencial que el 9 de agosto alcanzaron a un millón y medio de familias en 800 municipios puedan incidir en algo en las campañas locales? ¿A quién se le puede ocurrir que en la popular Presidencia estaban pensando en votos y elecciones cuando masificaron este programa para regalarle un chequecito mensual a cada hogar pobre? (..)El más ostensible fracaso del gobierno Uribe sin duda ha sido su incapacidad para liberar a los secuestrados por las Farc. Su ineptitud en el manejo de esa tragedia ha sido tan grande, que ni siquiera ha podido rescatar a los que murieron en cautiverio. (..)¿Pero quién se atreve a interpretar la última salida presidencial, de encargarles a dos contradictores suyos, Hugo Chávez y Piedad Córdoba, la búsqueda del intercambio humanitario, como un golpe genial de publicidad electoral?”
Como quien dice, además de cotudos con paperas. Independientemente de que a uno le guste o no Uribe como presidente, no entiendo como lo critican por dar subsidios a los más pobres. Si acaso pretenden criticar el momento en el que estas ayudas se ofrecen, por su coincidencia con unas elecciones para alcaldías y gobernaciones, ¿la solución es no darle de comer a los campesinos, no vacunar a sus hijos, ni mandarlos al colegio, hasta que pasen las elecciones? Peor aún, ¿debe el presidente suspender toda obra de gobierno, o no gobernar “bien”, hasta que terminen las elecciones? Posición ridícula, y bien difícil de sustentar, no sólo materialmente, sino éticamente. Seguidamente viene un “enlace” muy artificial con otro hecho político: la autorización del gobierno Uribe para que la senadora colombiana Piedad Córdoba y el presidente venezolano Hugo Chávez adelanten conversaciones con las Farc, con miras a lograr un acuerdo humanitario. La periodista en cuestión “amplía” su crítica, señalando la inutilidad de tal acto, dado que no hay voluntad presidencial de despejar territorio para el mismo. Y señala que este conjunto de decisiones dudosas, oportunistas o amañadas –en otras palabras- redundarán en la tendencia hacía la baja de la popularidad del gobierno central. Pero si la popularidad del presidente Uribe es el objetivo primordial de sus acciones en primer lugar, ¿no deberían ceder entonces a las pretensiones de la guerrilla? ¿Al fin qué?
Peor aún. La periodista no le ha preguntado a los habitantes de Florida y Pradera (Valle) si quieren que sus hogares, las escuelas de sus hijos, sus vidas cotidianas, queden en manos de las Farc. Este hecho preocupa poco o nada a los defensores de un despeje con concesiones casi totales para la guerrilla. Pero hablemos del otro artículo, el del columnista Rafael Nieto, titulado La caja de Pandora. Trata específicamente sobre la autorización que le da el presidente Álvaro Uribe a su homólogo venezolano para intentar el intercambio humanitario en Venezuela. Se trata de establecer si tal decisión fue o no una equivocación estratégica, toda vez que se está autorizando a intervenir a un político de ideología diametralmente opuesta a la de Uribe, a intervenir en un asunto interno del país. Según Nieto: “Para aplacar a quienes creen que la autorización al jefe de gobierno de un tercer país supone riesgos en materia de legitimación de la guerrilla o, peor, de otorgamiento del estatuto de beligerancia, baste decir que ni por los antecedentes ni por la finalidad hay peligro. Por los antecedentes, porque Chávez no es el primero en la tarea. Ya antes habían sido autorizados Francia, España y Suiza. A ninguno se le ocurrió que para conseguir la libertad de los secuestrados había que darles beligerancia a las Farc. El otorgamiento de esa calidad está reglado por el derecho internacional y no es discrecional. No es un acto sujeto a la mera voluntad de un gobierno. (..) El Presidente se jugó una carta desafiante. Como presumo que ha evaluado los peligros eventuales, deduzco que primaron las consideraciones humanitarias.”
Curiosamente ambos columnistas son escépticos en cuanto a los resultados favorables de la gestión humanitaria. Asimismo ambos cuestionan las posibles motivaciones del presidente para autorizar a la senadora Córdoba y al presidente de Venezuela para iniciar contactos con la guerrilla, pero la periodista Ronderos defiende con vehemencia su tesis de “oportunismo presidencial”, y Nieto la de que el presidente “está quemando los últimos cartuchos” para lograr la liberación de los secuestrados mediante una negociación política. Al final, como siempre, todo se reduce a criticar al presidente favorable- o desfavorablemente, porque no quiere permitir el despeje. Es razonable concluir que, según la Ronderos, los campesinos deberían seguir muriéndose de hambre mientras pasan las elecciones, y que los derechos de los habitantes de Pradera y Florida –así como los derechos de los colombianos que podrían ser vulnerados allí- son irrelevantes. Es evidente que Nieto no se compromete con criticar la decisión de Uribe -aunque no la aprueba-, y que valga la aclaración, sí es contradictoria e inconveniente para con las propias tesis sobre seguridad democrática del presidente colombiano. Y es preocupante la decisión de Uribe, teniendo en cuenta que se le están dando alas al presidente venezolano, no sólo para promocionarse a sí mismo, sino lo que es realmente grave, a los asesinos de los once ex diputados del Valle, y de sabe Dios cuanta gente más. Y eso por no mencionar su permisividad con el presidente francés Nicolás Sarkozy. ¿O acaso la petición de éste “demócrata europeo” de liberar al canciller de la guerrilla Granda, un cabecilla de un grupo terrorista, no es inmiscuirse en “asuntos internos” del país? Y por simple lógica, ¿ceder ante tal pretensión foránea, no fue un error político de Uribe? De nuevo, ¿al fin qué?
Por supuesto que la otra cara de la moneda está dada por la grave crisis ética y moral de los políticos salpicados por el escándalo de la parapolítica, y especialmente las lamentables e innegables conexiones entre algunos políticos uribistas con la delincuencia del narcotráfico y paramilitares. Más graves aún las denuncias sobre las gravísimas infiltraciones de la inteligencia militar colombiana por parte de la guerrilla, los paramilitares y el narcotráfico. Pero hay que señalar categóricamente, que es la administración de justicia del mismo gobierno –no la acción de la oposición-, la que ha venido denunciando e investigando estos hechos públicamente. Lo mismo puede decirse de las reincidencias en el delito de los jefes paramilitares desmovilizados, de acuerdo a la información del gobierno y de los principales medios de comunicación colombianos, incluida la Revista Semana, claro está. Entonces volviendo al tema inicial, uno se pregunta: ¿Acaso la justicia se logra dando concesiones a los unos y a los otros por partes iguales, o más bien combatiendo ambos males sin tregua? De cualquier manera, es evidente que entre el columnista Rafael Nieto y la periodista Maria Teresa Ronderos, el primero es más genuino y diáfano en sus opiniones políticas, en la medida que sus opiniones se basan en hechos, y no tanto en la filosofía política del momento. Además, hablando de “propaganda electoral”, es claro que las reuniones y el protagonismo del partido de izquierda, el Polo Democrático, y del alicaído Partido Liberal -¿ahora es de centro?- con los gestores del tal intercambio los beneficia más a ellos que a los partidos uribistas. Entonces, como mínimo se concluye que hay más de un oportunista involucrado en este cuento, tratando de obtener réditos electorales con el dolor de los secuestrados y sus familias, y no se trata del presidente colombiano, precisamente. Aún así, ninguno de los dos periodistas podría afirmar de sí mismo que hace algún esfuerzo por ser objetivo. Claro que en honor a la verdad, la objetividad periodística jamás ha existido, ni aquí, ni en Cafarnaúm.
jueves, mayo 24, 2007
Emmanuel y los otros (Editorial)
En abril de 2006 los periodistas María Elvira Samper y Héctor Abad Faciolince hacían sendas críticas a la integridad profesional del periodista Jorge Enrique Botero, por un libro escrito por él, y en el cuál el tema central era el nacimiento en cautiverio del hijo de Clara Rojas, secuestrada junto a la célebre ciudadana colombo-francesa Ingrid Betancourt. El bebé fue llamado Emmanuel. Se dieron múltiples especulaciones sensacionalistas en torno a la paternidad del menor, insinuándose que su padre era un cabecilla de la guerrilla de las Farc, y cuya cúpula declaró categóricamente que el niño “les pertenecía”.
El libro de Botero no aportó nada a la situación jurídica y humanitaria de los secuestrados en cuestión -como era de esperarse-, y resultó ser un novelón amarillista, como lo describieron magistralmente la Samper en la Revista CAMBIO y Faciolince en la Revista SEMANA en su momento, citados en un artículo del OIMC titulado Dándole duro a Jorge E. Botero. Aunque dentro de la pobre defensa que Botero brindó de su “magna obra”, quizás lo único cierto que se puede decir en su defensa es que su libro sirvió para que nos enteráramos de la existencia de Emmanuel. El caso de Emmanuel despierta más susceptibilidad en el público, por tratarse de un ser completamente indefenso, nacido en cautiverio, y cuya vida está en constante peligro, como es de suponerse cuando de la vida de un secuestrado se trata.

La vida de Emmanuel y todos los secuestrados es responsabilidad exclusiva de sus captores. Aunque el gobierno nacional, al igual que los gobiernos anteriores, ha demostrado ser un fiasco en muchos temas sensibles de la agenda pública, incluida su política de seguridad democrática, acertadamente ha rechazado las presiones foráneas como las del gobierno francés, que pretende intervenir en delicados asuntos de seguridad nacional, buscando un despeje territorial equivalente al del gobierno de Andrés Pastrana Arango, para conseguir la liberación de una ciudadana, que ahora resultó ser más francesa que colombiana. El aberrante ensayo de Pastrana en el que se despejó un área del tamaño de Suiza, so pretexto de lograr la paz con este grupo armado, sirvió para la continuación y ampliación geométrica de las actividades delictivas de narcotráfico, secuestro, muerte y extorsión.
Los otros secuestrados no tan famosos, como los diputados del Valle, civiles, policías y militares mantenidos en cautiverio bajo condiciones inhumanas, junto a los asesinatos de la población civil y sus desplazamientos, hacen poco viable un intercambio humanitario. Por supuesto el gobierno nacional tiene una gran responsabilidad en el orden público, y en el escándalo de la parapolítica, por los nexos entre políticos uribistas y los grupos de autodefensas de las Auc. Pero una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa. La exigencia por la liberación de los secuestrados de las Farc ha de ser apolítica. El aberrante caso del cautiverio de Emmanuel sólo demuestra una vez más que a ningún grupo terrorista, llámese Farc o Auc, le interesa el bienestar de los colombianos.
No existe razón para declarar a los unos “secuestrados políticos”, relegando al resto de víctimas de este crimen a un estatus secundario de “secuestrados por extorsión”. Por eso el OIMC no puede adherirse al 100% al manifiesto del blog Libertad para Emmanuel, y de cuyas nobles y honorables intenciones no existe duda por parte del OIMC. Los colombianos clamamos por la libertad de Emmanuel y todos los secuestrados sin distinciones especiales de ninguna clase. Sería una vil infamia contra los secuestrados “no políticos” hacerlo de otra manera, y que a la larga redundaría en la odiosa pero cierta circunstancia del quehacer político nacional, donde hay secuestrados de “primera” y de “segunda”, de acuerdo a los intereses políticos de los involucrados. Ellos también tienen hijos y familiares de la edad e inocencia de Emmanuel, que claman por sus seres más queridos.
Todos los colombianos, y Emmanuel entre ellos, tienen derecho a vivir una vida libre y digna, y el estado tiene la obligación de garantizar la seguridad de todos sus ciudadanos, bajo el principio fundamental de que todos somos iguales ante la ley, y tenemos los mismos derechos y deberes. Además por mandato expreso de la Constitución Política de 1991, que es el mandato del pueblo, el estado tiene el monopolio de la fuerza, y el deber de intentar la liberación de los secuestrados por vías pacíficas, si las circunstancias lo permiten, o armadas, si no lo permiten. Es triste la situación, y ciertamente una operación de rescate puede ser riesgosa. De cualquier manera, con o sin acuerdo humanitario, la vida de los secuestrados y las esperanzas y desesperanzas de sus familiares, residen exclusivamente en las huestes de sus infames captores, y no del gobierno. Que no se nos olvide ese “pequeño” detalle. ¡Libertad para todos los secuestrados YA!
El libro de Botero no aportó nada a la situación jurídica y humanitaria de los secuestrados en cuestión -como era de esperarse-, y resultó ser un novelón amarillista, como lo describieron magistralmente la Samper en la Revista CAMBIO y Faciolince en la Revista SEMANA en su momento, citados en un artículo del OIMC titulado Dándole duro a Jorge E. Botero. Aunque dentro de la pobre defensa que Botero brindó de su “magna obra”, quizás lo único cierto que se puede decir en su defensa es que su libro sirvió para que nos enteráramos de la existencia de Emmanuel. El caso de Emmanuel despierta más susceptibilidad en el público, por tratarse de un ser completamente indefenso, nacido en cautiverio, y cuya vida está en constante peligro, como es de suponerse cuando de la vida de un secuestrado se trata.

La vida de Emmanuel y todos los secuestrados es responsabilidad exclusiva de sus captores. Aunque el gobierno nacional, al igual que los gobiernos anteriores, ha demostrado ser un fiasco en muchos temas sensibles de la agenda pública, incluida su política de seguridad democrática, acertadamente ha rechazado las presiones foráneas como las del gobierno francés, que pretende intervenir en delicados asuntos de seguridad nacional, buscando un despeje territorial equivalente al del gobierno de Andrés Pastrana Arango, para conseguir la liberación de una ciudadana, que ahora resultó ser más francesa que colombiana. El aberrante ensayo de Pastrana en el que se despejó un área del tamaño de Suiza, so pretexto de lograr la paz con este grupo armado, sirvió para la continuación y ampliación geométrica de las actividades delictivas de narcotráfico, secuestro, muerte y extorsión.
Los otros secuestrados no tan famosos, como los diputados del Valle, civiles, policías y militares mantenidos en cautiverio bajo condiciones inhumanas, junto a los asesinatos de la población civil y sus desplazamientos, hacen poco viable un intercambio humanitario. Por supuesto el gobierno nacional tiene una gran responsabilidad en el orden público, y en el escándalo de la parapolítica, por los nexos entre políticos uribistas y los grupos de autodefensas de las Auc. Pero una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa. La exigencia por la liberación de los secuestrados de las Farc ha de ser apolítica. El aberrante caso del cautiverio de Emmanuel sólo demuestra una vez más que a ningún grupo terrorista, llámese Farc o Auc, le interesa el bienestar de los colombianos.
No existe razón para declarar a los unos “secuestrados políticos”, relegando al resto de víctimas de este crimen a un estatus secundario de “secuestrados por extorsión”. Por eso el OIMC no puede adherirse al 100% al manifiesto del blog Libertad para Emmanuel, y de cuyas nobles y honorables intenciones no existe duda por parte del OIMC. Los colombianos clamamos por la libertad de Emmanuel y todos los secuestrados sin distinciones especiales de ninguna clase. Sería una vil infamia contra los secuestrados “no políticos” hacerlo de otra manera, y que a la larga redundaría en la odiosa pero cierta circunstancia del quehacer político nacional, donde hay secuestrados de “primera” y de “segunda”, de acuerdo a los intereses políticos de los involucrados. Ellos también tienen hijos y familiares de la edad e inocencia de Emmanuel, que claman por sus seres más queridos.
Todos los colombianos, y Emmanuel entre ellos, tienen derecho a vivir una vida libre y digna, y el estado tiene la obligación de garantizar la seguridad de todos sus ciudadanos, bajo el principio fundamental de que todos somos iguales ante la ley, y tenemos los mismos derechos y deberes. Además por mandato expreso de la Constitución Política de 1991, que es el mandato del pueblo, el estado tiene el monopolio de la fuerza, y el deber de intentar la liberación de los secuestrados por vías pacíficas, si las circunstancias lo permiten, o armadas, si no lo permiten. Es triste la situación, y ciertamente una operación de rescate puede ser riesgosa. De cualquier manera, con o sin acuerdo humanitario, la vida de los secuestrados y las esperanzas y desesperanzas de sus familiares, residen exclusivamente en las huestes de sus infames captores, y no del gobierno. Que no se nos olvide ese “pequeño” detalle. ¡Libertad para todos los secuestrados YA!
lunes, enero 15, 2007
Blogósfera unida alrededor de Guaguau
Mucho se ha hablado sobre el impacto o no de los blogs en los grandes medios. Algo deben estar haciendo bien, para que medios de comunicación mucho más grandes estén pendientes de lo que se escribe en algunos de ellos, aún desde otros países, lejos geográficamente de nosotros, pero a un click de distancia gracias a la Internet. Lamentablemente esa atención no siempre trae cosas buenas.El día de hoy no falté a mi cita diaria con el excelente programa de blogalaxia, llamado Telúrica. En el episodio de hoy, titulado Steve y la manzana de la discordia, casualmente hablaban del plagio de textos, mediante el cual prestigiosos periodistas toman textos escritos por bloggers para publicarlos como si fueran de su propia autoría.
Pero ya había vivido yo de cerca esta experiencia desagradable leyendo el blog de mi amiga y periodista Markota, a quien un medio boliviano le clonó un artículo de manera descarada. Y en ese mismo blog precisamente, leía yo hoy una denuncia sobre la difamación de la que ha sido objeto nuestro amigo Guaguau. Por la publicación de unos fotomontajes de Beyoncé y Angelina Jolie, donde aparecen como si fueran anoréxicas -y se ven por ende, patológicamente desagradables-, dos grandes medios mexicanos decidieron que el blog de Guaguau apoya y promueve la anorexia y la bulimia.

El caso es descrito magistralmente por Markota en sus detalles concernientes a la evidente falta de profesionalismo y ética profesional de los periodistas que tergiversaron a Guaguau. La crítica e interpretación sobre la intención original de Guaguau al publicar estas imágenes y escrita por parte de Marsares, el editor de equinoXio, no podría ser más precisa y elocuente: “Llamar a la cordura a través de estas imágenes repulsivas, a quienes se están inventando una estética de la fealdad. Las imágenes impactan, no hay duda, pero la sorpresa no pudo ser mayúscula. Aparte de dispararse las visitas, un rosario de comentarios de adolescentes clamaban porque les indicaran dietas, tratamientos, consejos para perder los kilos que las atormentaban. Un post bien intencionado causó el efecto contrario y para colmo, dos sitios de Internet lo señalan como un blog que apoya la anorexibulimia.”
Los sitios de Internet que citan a Guaguau como promotor de la anorexia son EL MUNDO DE HOY, y SALUD.COM. No sé si el problema de estos medios sea un síndrome de falta de imaginación, talento, ética, simple comprensión de lectura (y artística), o todos los anteriores. Pero sin duda alguna, la aberrante interpretación que estos medios le han dado a los artículos de Guaguau, constituye un magnífico ejemplo de cómo los medios que se sienten más poderosos frente a otros más pequeños, como los blogs, abusan de su poder mediático de manera soberbia. La lista concreta de fallas de rigor periodístico, y consulta de fuentes, ya la elaboró juiciosamente el gran periodista y amigo virtual, Víctor Solano.
Tamaña equivocación. La blogósfera colombiana está cerrando filas alrededor de este ataque mediático desproporcionado, porque pone en peligro el sagrado derecho a expresar la opinión, y sobretodo a no ser difamado en el acto. Y lo está haciendo con la certeza de que cualquiera de nosotros, más allá de sus convicciones políticas, religiosas o filosóficas, podría ser la próxima víctima de algún medio inescrupuloso de éstos.
En honor a Guaguau, pero sobre todo en honor a la verdad, no cesaremos de ladrar.
NOTA: Los amigos de blogalaxia hicieron una nota muy interesante en el programa Telúrica al respecto de este incidente. No se lo pierdan.
miércoles, octubre 18, 2006
¡¡ No alimentar al troll !!
Muchos bloggers han sido víctimas de estos personajes anónimos, que tratan de sembrar discordia donde no la hay. Aparentemente sus motivos son oscuros para los bloggers y lectores honestos, que simplemente quieren informarse o divertirse un rato viendo un video, leyendo un chiste, o sobre cosas curiosas en la Internet. También se usa esta herramienta para expresar una opinión, o leer otras opiniones. Desgraciadamente la tecnología también permite cosas malas como los virus y gusanos que dañan los programas del computador, la pornografía infantil, estafas online, el plagio de artículos, y últimamente he visto como muchos bloggers son víctimas también de esos seres anónimos y aberrantes llamados trolls. Algunas veces llegan a suplantar las identidades de personas honorables y honestas, y dejan comentarios en su nombre, o cosas por el estilo.
¿Qué es un troll del Internet?
Según la WIKIPEDIA, "un troll es una persona que escribe mensajes groseros u ofensivos en Internet, por ejemplo en foros, para interrumpir la discusión o enfadar a sus participantes. La palabra también se usa para describir dichos mensajes." Habría que agregar la política de "echarle leña al fuego", abusando de las debilidades de plantillas como las de WORDPRESS, que permiten que cualquier persona publique un comentario en el nombre de otra.
De acuerdo al blogger y experto en trolls José Ángel García Landa, la cultura de la Internet ha dado para seguir la filosofía de escribir en la red únicamente con una identidad de usar y tirar – o como mucho con una identidad ficticia: "Es a lo que parece invitar el medio. Algunos, sin embargo, tomamos otra opción, y escribimos utilizando nuestra identidad "oficial". Esto acarrea a veces efectos indeseables, especialmente cuando surgen quienes, desde el anonimato y la cobardía, se dedican a escribir insultos o calumnias sobre nosotros, o suplantan nuestra identidad intentando dañarla, buscando hacer creer a en foros o bitácoras que somos nosotros los autores de sus memeces y despropósitos. (..) Como estas personas son normalmente, además de mal intencionadas, obsesivas y sin muchos alicientes en su vida, tienden a agarrarse como sanguijuelas a quien ven que se opone a sus maniobras. Tal vez lo más aconsejable en muchos casos sea dejarlos hacer sin más, y que se aburran solos de su triste jueguecillo. Otras veces, sin embargo, se hace aconsejable borrar los comentarios de los blogs en los que participan. Esto es un asunto delicado, porque muchos blogueros son totalmente opuestos a borrar comentarios. Si el asunto es de carácter ofensivo, sin embargo, hay que recordar que es el bloguero el responsable de lo que se publica en su blog. Y si a mí se me insulta en un blog con la connivencia de su editor, desde luego cortaré toda relación con ese foro. Si la cosa pasa a mayores, podría incluso llevar el asunto a la policía, o a los tribunales."
Perfil forense de un troll
Editor General del OIMC encontró un artículo interesantísimo en la Internet titulado The Psychology Of Trolling. El moderador del debate (Legba Rex) online abre la discusión con la siguiente afirmación: "Quizás no sea muy original, pero recientemente he llegado a la conclusión de que el troll padece un problema de autoconfianza, pues cree que no está a la altura de las expectativas de la comunidad virtual. Esta ansiedad crece hasta destruir la intención original de unirse a la blogósfera, por temor al rechazo o de no encajar en la comunidad virtual. De esta manera, el troll cambia el temor al rechazo produciendo material incompatible para con esa comunidad."
De ahí en adelante vienen muchísimos comentarios complementarios de los participantes. Citaré sólo algunos:
"Mi propia teoría es que los trolls persistentes son el equivalente "online" de personas incapaces de distinguir entre la atención postiva (elogio, aprobación) y la negativa (crítica, desaprobación). Simplemente buscan atención. Creo que es un problema de desarrollo en la familia.."
"Asmismo me pregunto si los trolls que ocasionalmente nos visitan vienen deliberadamente para cazar una pelea con los "debiluchos liberales", o "conservadores", o lo que sea, porque se sienten demasiado vulnerables o débiles para luchar contra estas fuerzas ideológicas en el mundo real, y por instinto de conservación lo hacen de esta manera".
Campaña anti-TROLL
De cualquier manera, más allá de las afecciones psicológicas de los trolls y sus debilidades del carácter, está la cuestión práctica: ¿Cómo evitarlos? Un blogger español, llamado Greg, recomienda lo siguiente: "En todo caso, no contestar a ninguno de sus posts, por muy provocativo(s) que sea(n). A mucha gente le hierve la sangre (por eso el troll siempre es provocativo) y no puede evitar dedicarles una mínima repuesta, un comentario o un último argumento; es un craso error. Los trolls que tenemos repertoriados aquí NUNCA entran en razón. Se alimentan de nuestras respuestas para repetir su canción. Lo que les mata: el silencio y la indiferencia. Al ver que no logra su objetivo, el troll abandonará (+ o - rápidamente, a veces con un último intento desesperado de provocación a base de insultos) tu web para ir a pegar sus panfletos en otro sitio. Recuerda, cualquier mínima repuesta será para él un signo de que aquí, puede que haya comida. Y eso hará que te mande otra ración de su diarrea mental para comprobarlo."
Yo propongo que todos incluyan la imagen del troll al principio de este post, y la enlacen con la definición de wikipedia. Yo ya lo hice. Pueden hacer click abajo a la derecha, al final de esta página del OIMC para ver como funciona. Si les da pereza, les envío por mail el código que enlaza la imagen correspondiente. Creo que Greg tiene la razón, por eso, no me referiré a los casos de amigos míos que han sido víctimas de los trolls, incluso el día de hoy. De cualquier manera:
¡ No alimente al troll !
ARTÍCULO RELACIONADO: Cambio libertad por el ranking
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