viernes, junio 01, 2007

Ya salió BlogJuan


Ya está disponible online el octavo número (Edición Junio) de la Revista BlogJuan. El tema: ¿qué definirá a las generaciones de los primeros años del siglo XXI? ¿Cuáles son los eventos decisivos a nivel mundial y nacional por los que serán recordados estos años? ¿Quiénes son los personajes más destacados, y por qué?

jueves, mayo 24, 2007

Emmanuel y los otros (Editorial)

En abril de 2006 los periodistas María Elvira Samper y Héctor Abad Faciolince hacían sendas críticas a la integridad profesional del periodista Jorge Enrique Botero, por un libro escrito por él, y en el cuál el tema central era el nacimiento en cautiverio del hijo de Clara Rojas, secuestrada junto a la célebre ciudadana colombo-francesa Ingrid Betancourt. El bebé fue llamado Emmanuel. Se dieron múltiples especulaciones sensacionalistas en torno a la paternidad del menor, insinuándose que su padre era un cabecilla de la guerrilla de las Farc, y cuya cúpula declaró categóricamente que el niño “les pertenecía”.

El libro de Botero no aportó nada a la situación jurídica y humanitaria de los secuestrados en cuestión -como era de esperarse-, y resultó ser un novelón amarillista, como lo describieron magistralmente la Samper en la Revista CAMBIO y Faciolince en la Revista SEMANA en su momento, citados en un artículo del OIMC titulado Dándole duro a Jorge E. Botero. Aunque dentro de la pobre defensa que Botero brindó de su “magna obra”, quizás lo único cierto que se puede decir en su defensa es que su libro sirvió para que nos enteráramos de la existencia de Emmanuel. El caso de Emmanuel despierta más susceptibilidad en el público, por tratarse de un ser completamente indefenso, nacido en cautiverio, y cuya vida está en constante peligro, como es de suponerse cuando de la vida de un secuestrado se trata.


La vida de Emmanuel y todos los secuestrados es responsabilidad exclusiva de sus captores. Aunque el gobierno nacional, al igual que los gobiernos anteriores, ha demostrado ser un fiasco en muchos temas sensibles de la agenda pública, incluida su política de seguridad democrática, acertadamente ha rechazado las presiones foráneas como las del gobierno francés, que pretende intervenir en delicados asuntos de seguridad nacional, buscando un despeje territorial equivalente al del gobierno de Andrés Pastrana Arango, para conseguir la liberación de una ciudadana, que ahora resultó ser más francesa que colombiana. El aberrante ensayo de Pastrana en el que se despejó un área del tamaño de Suiza, so pretexto de lograr la paz con este grupo armado, sirvió para la continuación y ampliación geométrica de las actividades delictivas de narcotráfico, secuestro, muerte y extorsión.

Los otros secuestrados no tan famosos, como los diputados del Valle, civiles, policías y militares mantenidos en cautiverio bajo condiciones inhumanas, junto a los asesinatos de la población civil y sus desplazamientos, hacen poco viable un intercambio humanitario. Por supuesto el gobierno nacional tiene una gran responsabilidad en el orden público, y en el escándalo de la parapolítica, por los nexos entre políticos uribistas y los grupos de autodefensas de las Auc. Pero una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa. La exigencia por la liberación de los secuestrados de las Farc ha de ser apolítica. El aberrante caso del cautiverio de Emmanuel sólo demuestra una vez más que a ningún grupo terrorista, llámese Farc o Auc, le interesa el bienestar de los colombianos.

No existe razón para declarar a los unos “secuestrados políticos”, relegando al resto de víctimas de este crimen a un estatus secundario de “secuestrados por extorsión”. Por eso el OIMC no puede adherirse al 100% al manifiesto del blog Libertad para Emmanuel, y de cuyas nobles y honorables intenciones no existe duda por parte del OIMC. Los colombianos clamamos por la libertad de Emmanuel y todos los secuestrados sin distinciones especiales de ninguna clase. Sería una vil infamia contra los secuestrados “no políticos” hacerlo de otra manera, y que a la larga redundaría en la odiosa pero cierta circunstancia del quehacer político nacional, donde hay secuestrados de “primera” y de “segunda”, de acuerdo a los intereses políticos de los involucrados. Ellos también tienen hijos y familiares de la edad e inocencia de Emmanuel, que claman por sus seres más queridos.

Todos los colombianos, y Emmanuel entre ellos, tienen derecho a vivir una vida libre y digna, y el estado tiene la obligación de garantizar la seguridad de todos sus ciudadanos, bajo el principio fundamental de que todos somos iguales ante la ley, y tenemos los mismos derechos y deberes. Además por mandato expreso de la Constitución Política de 1991, que es el mandato del pueblo, el estado tiene el monopolio de la fuerza, y el deber de intentar la liberación de los secuestrados por vías pacíficas, si las circunstancias lo permiten, o armadas, si no lo permiten. Es triste la situación, y ciertamente una operación de rescate puede ser riesgosa. De cualquier manera, con o sin acuerdo humanitario, la vida de los secuestrados y las esperanzas y desesperanzas de sus familiares, residen exclusivamente en las huestes de sus infames captores, y no del gobierno. Que no se nos olvide ese “pequeño” detalle. ¡Libertad para todos los secuestrados YA!

jueves, febrero 01, 2007

¡Vuelve BlogJuan, cargado con pecados capitales!


Desde la lujuria de Catalina la Grande, pasando por la avaricia del Tío Rico Mc Pato. Luego indagando por la natural y constante pereza de los políticos de turno, futbolistas mundialistas, y para rematar, los creadores y participantes de reality shows. Para luego llegar a prácticos ejercicios físicos para sacar la soberbia de nuestro sistema.

Y como si fuera poco, averiguar el verdadero origen de la gula, con la “Reina de los médicos” (aunque no hay desnudos, aún), para luego escarbar el ¿sentimiento? de la envidia en la telenovela “La gata salvaje”. Y finalmente, como si fuera poco, una reflexión sobre la ira que parte de una ¿explosión? por el incendio premeditado de un vehículo automotor, y que según lo expuesto, podría decirse que se trata de un improvisado cochebomba en Cochabamba (Bolivia), y bajo el aparente beneplácito de su presidente en ejercicio.

Son los pecados capitales. Como ignorarlos, si como dice nuestro editor en jefe de BlogJuan: “Con evidente exceso en el abuso en la práctica de los pecados conocidos, les traemos un nuevo número de BlogJuan, y si no me extiendo más en esta editorial, es por pura y física pereza. Gracias por seguir leyéndonos y espero que disfruten de su, por esta vez, pecaminoso contenido.”

lunes, enero 15, 2007

Blogósfera unida alrededor de Guaguau

Mucho se ha hablado sobre el impacto o no de los blogs en los grandes medios. Algo deben estar haciendo bien, para que medios de comunicación mucho más grandes estén pendientes de lo que se escribe en algunos de ellos, aún desde otros países, lejos geográficamente de nosotros, pero a un click de distancia gracias a la Internet. Lamentablemente esa atención no siempre trae cosas buenas.

El día de hoy no falté a mi cita diaria con el excelente programa de blogalaxia, llamado Telúrica. En el episodio de hoy, titulado Steve y la manzana de la discordia, casualmente hablaban del plagio de textos, mediante el cual prestigiosos periodistas toman textos escritos por bloggers para publicarlos como si fueran de su propia autoría.

Pero ya había vivido yo de cerca esta experiencia desagradable leyendo el blog de mi amiga y periodista Markota, a quien un medio boliviano le clonó un artículo de manera descarada. Y en ese mismo blog precisamente, leía yo hoy una denuncia sobre la difamación de la que ha sido objeto nuestro amigo Guaguau. Por la publicación de unos fotomontajes de Beyoncé y Angelina Jolie, donde aparecen como si fueran anoréxicas -y se ven por ende, patológicamente desagradables-, dos grandes medios mexicanos decidieron que el blog de Guaguau apoya y promueve la anorexia y la bulimia.


El caso es descrito magistralmente por Markota en sus detalles concernientes a la evidente falta de profesionalismo y ética profesional de los periodistas que tergiversaron a Guaguau. La crítica e interpretación sobre la intención original de Guaguau al publicar estas imágenes y escrita por parte de Marsares, el editor de equinoXio, no podría ser más precisa y elocuente: “Llamar a la cordura a través de estas imágenes repulsivas, a quienes se están inventando una estética de la fealdad. Las imágenes impactan, no hay duda, pero la sorpresa no pudo ser mayúscula. Aparte de dispararse las visitas, un rosario de comentarios de adolescentes clamaban porque les indicaran dietas, tratamientos, consejos para perder los kilos que las atormentaban. Un post bien intencionado causó el efecto contrario y para colmo, dos sitios de Internet lo señalan como un blog que apoya la anorexibulimia.”

Los sitios de Internet que citan a Guaguau como promotor de la anorexia son EL MUNDO DE HOY, y SALUD.COM. No sé si el problema de estos medios sea un síndrome de falta de imaginación, talento, ética, simple comprensión de lectura (y artística), o todos los anteriores. Pero sin duda alguna, la aberrante interpretación que estos medios le han dado a los artículos de Guaguau, constituye un magnífico ejemplo de cómo los medios que se sienten más poderosos frente a otros más pequeños, como los blogs, abusan de su poder mediático de manera soberbia. La lista concreta de fallas de rigor periodístico, y consulta de fuentes, ya la elaboró juiciosamente el gran periodista y amigo virtual, Víctor Solano.

Tamaña equivocación. La blogósfera colombiana está cerrando filas alrededor de este ataque mediático desproporcionado, porque pone en peligro el sagrado derecho a expresar la opinión, y sobretodo a no ser difamado en el acto. Y lo está haciendo con la certeza de que cualquiera de nosotros, más allá de sus convicciones políticas, religiosas o filosóficas, podría ser la próxima víctima de algún medio inescrupuloso de éstos.

En honor a Guaguau, pero sobre todo en honor a la verdad, no cesaremos de ladrar.

NOTA: Los amigos de blogalaxia hicieron una nota muy interesante en el programa Telúrica al respecto de este incidente. No se lo pierdan.