jueves, noviembre 30, 2006

El caso Litvinenko: ¿Conspiración o asesinato de estado?


El asesinato de Alexander Litvinenko, un antiguo espía de la KGB rusa, y ciudadano británico por adopción, se perfila como una de las conspiraciones internacionales más difíciles de resolver en la historia contemporánea reciente.

Aguardando agonizante, una sentencia de muerte irreversible, pero sin perder su lucidez mental hasta el último suspiro vital, Litvinenko dictó una declaración pública, dos días antes de su muerte, tomada y leída por su amigo Alex Goldfarb, en las afueras del Hospital Universitario de Londres, el viernes 24 de noviembre.

En dicha declaración Litvinenko señala al primer mandatario ruso, el presidente Vladimir Putin, como el directo responsable de su muerte por envenenamiento. Litvinenko ingirió una sustancia radiactiva conocida como polonio-210, y cuyo origen indefectiblemente está ligado a personas con acceso a las altas esferas políticas y económicas de Europa Oriental, toda vez que esta sustancia sólo se consigue en la muy custodiada industria militar nuclear, si bien existe la hipótesis de que también podría accederse a ella a través del mercado negro.

Básicamente hay dos teorías. En la una, el gobierno de Vladimir Putin es el responsable, y se trata por ende de un asesinato de estado. En la otra, habría una conspiración en contra del gobierno ruso. Ambas teorías tienen un asidero de verdad, y un sinnúmero de cabos sueltos, que no permiten tomar una decisión inequívoca.

La teoría del asesinato de estado
El analista británico de seguridad, Glenmore Trenear-Harvey, quien se reunió varias veces con Litvinenko en el pasado, señalaba en un reportaje de la BBC lo siguiente: “Debemos poner esto en un contexto histórico.(..).En el último trabajo de Litvinenko en la FSB (un apéndice de la KGB), éste encabezaba la Unidad de Anticorrupción y descubrió muchos fraudes, por lo que hizo muchos enemigos al interior de la KGB”.


En este mismo reportaje se especula sobre una posible conexión entre este asesinato, y el de la periodista rusa Anna Politkovskaya, también muy reciente, y que precisamente estaba en la búsqueda de los asesinos del sistema bancario ruso, que se especula, podrían ser ex agentes de la KGB. Igualmente la Politkovskaya era una enemiga política de Vladimir Putin.

Aunque el análisis es coherente con el contexto histórico, como señala Trenear-Harvey, además de las mismas denuncias de Litvinenko, las especulaciones más pertinentes deberían basarse en el contexto científico y material que rodea a los sofisticados métodos empleados en este asesinato, como veremos a continuación. Las contradicciones más fundamentales parten del mismísimo Scotland Yard, que hasta la fecha, ha declarado que las circunstancias de la muerte de Litvinenko “son sospechosas”, sin admitir abiertamente que se trata de un probable asesinato. Probablemente haya motivos “diplomáticos” para esto.

De hecho el Secretario del Primer Ministro Británico, John Reid, fue quien informó primero a la Cámara de los Comunes (Parlamento británico) sobre el hallazgo de trazas radiactivas de polonio-210 en la casa de Litvinenko, así como en un hotel y un restaurante de lujo londinenses, y que la víctima había visitado el primero de noviembre.

Sin embargo el mismo Reid declina cualquier especulación sobre una intervención de agentes extranjeros en el caso, y hace la advertencia de que la policía británica consideraba “sospechosas” las circunstancias de la muerte de Litvinenko, pero que eso no quería decir que hubiera un “tercer partido” involucrado. Podría tratarse de un acto de "diplomacia", como se decía, por ser acusaciones que implican nada más ni nada menos que al premier de Rusia, pero también es obvio que los servicios secretos de aquí y allá manejan información secreta que no revelarán al público, más allá de que esta información incrimine o no a determinado personaje.

El arma homicida: polonio-210
En la tabla periódica de los elementos químicos, el polonio corresponde al número atómico 84. Existen varios isótopos del mismo. Para los que hayan olvidado las clases de química del bachillerato, un isótopo es una átomo con el mismo número atómico (en este caso 84) que está dado por la parte de su masa en protones (cargas positivas en el núcleo) y electrones (negativos, girando alrededor del núcleo) que es igual al de protones. Los neutrones tienen la misma masa que los protones, y también están en el núcleo, pero son neutros eléctricamente, como su nombre lo indica. El polonio-210 por ende es un isótopo con más masa que el original, lo que lo hace muy inestable, y por ende su núcleo tiende a romperse, generando protones que se salen del núcleo, y produciendo radiación alfa.


Es tan inestable y tan difícil de producir y manejar, que se requiere una tonelada de uranio para producir 100 microgramos de polonio-210 (una décima parte de un gramo). De ahí que quienes afirman que para acceder a esta sustancia se requieren “contactos de muy alto nivel”, tienen toda la razón. Ahora que para matar a una persona de tamaño y peso promedio, digamos de unos 70 kg, se requieren tan sólo 0.12 microgramos (una millonésima de un gramo). El tamaño de esta dosis letal corresponde a una “insignificante” partícula de polvo.

Por eso sólo un usuario autorizado, como por ejemplo un funcionario de una planta de energía termonuclear, un científico que trabaje con un acelerador de partículas, o un militar con acceso a combustible nuclear, o armas nucleares, puede tener acceso a este veneno letal. Como el polonio es tan escaso en la naturaleza (aunque se encuentra naturalmente incluso en el cuerpo humano y en el tabaco), se fabrica en dichos reactores nucleares, bombardeando otro elemento químico, como el bismuto por ejemplo, con neutrones.

Por otro lado el polonio debe ser ingerido, para que entre a la circulación y sea absorbido a nivel celular. La manera más eficiente sería una taza de té, por ejemplo. Como las partículas alfa (protones) tienen mucha masa, una simple hoja de papel puede detenerlas y absorberlas. Y si entra en contacto con la piel, por ejemplo, lavarse las manos será muy efectivo para alejar el veneno. De ahí que incuestionablemente alguien cercano a Litvinenko tuvo que añadir el veneno a una bebida suya, o algún alimento.

Según el relato de Philip Walker, profesor de física de la Universidad de Surrey: “Esta sustancia fue cuidadosamente elegida por su habilidad de ser difícil de detectar en una persona que la ha ingerido”.

Tras la pista del polonio-210
De acuerdo a la página Web de SANDERSRESEARCH, en un artículo del 27 de noviembre, hasta la fecha tres personas más han sido remitidas a tratamiento clínico especializado por presentar sintomatología compatible con una intoxicación por polonio-210. Las tres personas en cuestión también estuvieron en el famoso restaurante de lujo de donde Litvinenko comió el 1 de noviembre. Todo apuntaría a que fue allí donde el asesino contaminó los alimentos o bebidas con este veneno.

También se ha detectado la sustancia a bordo de dos Boeing 767 de British Airways (BA) en Londres, y otro avión de la BA estacionado en Moscú. La BA está contactando a todos los pasajeros que viajaron durante alguno de los 120 vuelos sospechosos en la ruta Moscú-Londres. Sin embargo la aerolínea afirma que el riesgo de intoxicación de otros pasajeros es bajo. Asimismo la BA declaró que los tres aviones fueron sacados de circulación, mientras se practican pruebas forenses y se buscan más trazas de polonio.

Para rematar, hay una teoría sobre una conspiración más amplia aún, para envenenar a otro prominentes personajes, como lo señala el blog SECULAR BLASPHEMY. El ex primer ministro ruso Yegor Gaidar, de 50 años, por ejemplo, está muy enfermo desde el 24 de noviembre, por un raro síndrome de etiología clínica desconocida, y que podría corresponder a una intoxicación por polonio-210.

Gaidar igualmente ha ejercido una fuerte oposición política al gobierno de Putin, sobre todo por sus políticas económicas. Anatoly Chubais, el ex jefe de gabinete de Boris Yeltsin (el anterior presidente ruso), le relató a los reporteros que los doctores consideraban que la aguda y repentina enfermedad de Gaidar no era natural, y que se encontraba al borde de la muerte despues de haber sido valorado por profesionales médicos de varias especialidades, y que no han podido determinar la causa de su enfermedad.

Ahora si: ¿quién fue?
A pesar de que el polonio como toda sustancia radiactiva, es relativamente difícil de adquirir, desde la caída de la Unión Soviética existe un mercado negro de combustibles para armas nucleares y uranio. De acuerdo a un informe de la Universidad Internacional de Viena, basado en datos estatales de las diferentes agencias de seguridad europeas, ha existido tráfico ilegal de uranio y plutonio en Rumania, Rusia, Turquía y Alemania, entre otros. En 1994, agentes encubiertos de la policía alemana capturaron a contrabandistas de origen colombiano y español, y que traficaban con aproximadamente 0.4 kilogramos de plutonio en el aeropuerto de Múnich.

En este caso en particular se cree que el material provenía de Rusia, más concretamente del Instituto de Física y Energía Nuclear de dicho país. El Instituto es oficialmente operado por el Ministerio de Energía Atómica de Rusia. Y ese es tan solo uno de varios cientos de casos detectados. Sobre los no detectados, solo se puede especular.

Obviamente la pena de prisión del colombiano fue de 5 años, y la de los españoles de sólo tres. Pero teniendo en cuenta el peligro que representan estos materiales, no deja de ser curioso que la pena fuera bastante baja para ambas partes, considerando el castigo que se le pone a una mula del narcotráfico, por ejemplo. Seguramente llegaron a un acuerdo por cooperación con las autoridades locales. De todas maneras, una mafia poderosa, como la rusa por ejemplo, seguramente accedería fácilmente a estos elementos radiactivos. Sin embargo, como vimos, el polonio es aún más escaso que todos los elementos anteriores.

Algunas conclusiones (y especulaciones más)
Sin duda alguna los miembros del gabinete ruso actual, así como los de los gabinetes pasados, no son precisamente ángeles caídos del cielo. Sería difícil imaginar que las riendas del antiguo imperio comunista hubieran caído en manos de un político puritano. Pero con todas las dudas razonables que despierta el caso de este asesinato tan sofisticado, llama mucho la atención el método empleado.

¿Qué tan indetectable era este tipo de envenenamiento, cuando su víctima era un ex agente del KGB? Porque era obvio que los medios de comunicación, y las agencias de seguridad respectivas, harían una investigación pormenorizada de los hechos, y que por ende, tarde que temprano, descubrirían el arma homicida. Litvinenko conocía estos métodos de envenenamiento, por su experiencia previa en la FSB- KGB, y por ende tuvo tiempo suficiente para denunciar los métodos empleados y los móviles. Era lógico que quisiera incriminar a sus acérrimos enemigos políticos.

Eso lo hace a uno pensar que este costoso veneno fue utilizado para llamar la atención. También que fue ordenado desde Rusia, como un mensaje a todo “potencial traidor”. Lo que es difícil predecir es su origen último (estado o mafia). Si fue la mafia, hay que partir de la base de que esta no es necesariamente una organización homogénea y estructurada. Al igual que en Colombia, seguramente existen “varios carteles”, y varios grupos compitiendo entre sí por el dinero y el poder rusos.

Desde ese punto de vista, cualquier enemigo político de Putin, con agentes infiltrados en la KGB, o ex agentes de la misma, podría haber efectuado el (los) asesinato (s), para que el polonio-210, diera la inefable huella y sospecha de un complot orquestado desde su gobierno. No es que Putin sea un ángel, de hecho fue el director de la KGB durante el gobierno de Boris Yeltsin. Pero Putin también es un gran estratega político, y sería extraño que diseñara un plan tan mal hecho para autoincriminarse. Si la teoría del "contexto histórico" es válida en una vía, también debería serlo en "contravía".

Las únicas especulaciones con alta probabilidad de certeza son:
1) Como Litvinenko fue agente de la KGB también, seguramente a cambio de su cooperación con el gobierno británico (información), consiguió su ciudadanía británica y la protección del estado.
2) Fue asesinado, aunque el gobierno británico insista en hablar de “muerte sospechosa”. seguramente para evitar un incidente diplomático.
3) Su asesinato fue ordenado y orquestado desde Rusia, como lo demuestran los rastros de polonio en los aviones de la BA.
4) Si la idea original era lograr un “asesinato discreto”, el tiempo, el lugar, y las pistas de polonio dejadas en aviones, y establecimientos públicos, constituirían un gran descuido por parte del (los) asesino(s). Recuérdese que se han encontrado rastros de polonio en tres aviones diferentes. ¿No debería ser uno sólo? ¿O es que hizo varias conexiones? Por ende la pregunta es nuevamente si se trata de un error no intencional, o premeditado.
5) ¿Realmente le convienen políticamente estas muertes a Putin?

Al final, si tomamos el caso del asesinato del presidente norteamericano John F. Kennedy, como el asesinato o conspiración más importante de la historia, y en el cual las evidencias de que había más de un cómplice involucrado, eran tan obvias, y en el cual, sin embargo, se sigue insistiendo en que era un sólo asesino, y que el resto de la información “es secreta”, entonces con mayor razón en el caso Litvinenko nunca sabremos la verdad. De hecho, para los grandes medios de comunicación dejará de ser noticia de primera plana en algunas semanas, a no ser que se revele algún escándalo político de proporciones mayores.

Cosas de la agenda…, política. Claro está.

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