jueves, abril 06, 2006

Síndrome dismórfico (segunda parte)

Volvamos con Cristina, y la Venus de Botticelli. Ya había contado que cuando la conocí me pareció algo tímida al principio. A medida que la fui conociendo, se hacía claro que acudía a mí ya no como su pretendiente, pero como su amigo. A pesar de mi decepción por mi fallido cotejo, los hombres solemos conocer mejor a las mujeres a través de la versión sin tapujos y “sin censura” que se nos ofrece en el rol de amigos, y que difícilmente puede llegar a ser tan sincera y desparpajada cuando hay sentimientos de pareja de por medio. Quizás por eso accedí a seguir en el mismo plan, o más probablemente, no quería aceptar el rechazo, y empecé también a incurrir en un proceso sadomasoquista con Cristina.

Excluida de entrada la posibilidad del amor, como buen y "desinteresado" amigo que era, Cristina me buscaba especialmente cuando tenía problemas para “aguantarse ella misma”. Eso, y la intoxicación etílica, de entre leve a moderada de uno que otro “viernes cultural”, produjeron el famoso efecto desinhibitorio emocional de las mujeres, y no el sexual, como hubiera preferido (y sepan disculpar las lectoras si suena machista). Y así se hizo más evidente su complejo de inferioridad.
Las historias de siempre. Que el último novio la había dejado por una vieja “divina”, aunque le dolía admitirlo. Que había tenido un bajón de ánimo y mucho estrés durante ese semestre, por lo que “había comido como una vaca”, descuidándose tanto ella a sí misma en lo físico, como a la relación con el susodicho. Pero que le hubiera dolido más si la hubieran dejado por una mujer inferior a ella, porque eso también la rebajaba a ella.
Con las dosis correctas de alcohol, afloraban cuasi-confesiones como la de que “la culpable del fracaso en la relación era ella, y que si ella fuera hombre, hubiera actuado igual”. A dosis más altas, el culpable era él, “por no valorar la entrega y desinteresada pasión con que lo amaba ella a él, pues ella era una amante, novia y amiga incondicional, que se la había jugado a fondo por él”.


Medios, imagen y autoestima
Venus de Urbino. Tiziano la dibujó en 1538, muestra una figura real y se aleja del idealismo del Renacimiento. Tiziano estaba cansado de las "imposiciones estéticas" de su tiempo. Esa es la cultura que los medios NO nos ofrecen.
Por cierto, aquí es donde empieza a verse la validez del comentario de la primera parte de este artículo, cuando se decía que no son sólo los pacientes con dismorfofobia los que sufren. Asimismo es claro el conjunto más o menos constante de un carácter obsesivo, tímido, ansioso y demasiado sensible a la crítica, y que por tanto son personas que no saben manejar el rechazo.
Un médico suele denominar a un conjunto estable de signos (lo que se ve en el paciente) y de síntomas (lo que siente el paciente) como síndrome, de ahí el título de los artículos. Pero el concepto científico de síndrome deja de lado el papel de los medios como facilitadores ambientales de varias enfermedades, entre ellas, la dismorfofobia.
Es irónico pensar que con las conquistas del siglo XX de la revolución sexual, y la lucha por la igualdad de géneros, la humanidad llegó a creerse ad portas de haber alcanzado un hito decisivo para la estabilidad socioeconómica, política y humanística de Occidente.
Pero hay pocas cosas más inhumanas que el desprecio del hombre (y la mujer) de si mismo, y por ende de su propia especie. El 5 de enero de este año encontré este magistral resumen de la situación actual, publicado por la Asociación de Mujeres Jóvenes de Asturias (España):

Una de las características más llamativas de estas revistas es su excesiva preocupación por temas relacionados con la estética y las relaciones con los hombres (casi siempre parten de un tipo de pareja heterosexual), obviando otros temas como podrían ser la formación, la salud, la cultura o el empleo. (..) Todas estas revistas parecen basarse en el ideal de misoginia romántica que consideraba la belleza como el arma principal de una mujer, y, aún hoy, nuestro objetivo vital sigue siendo el de mantener un físico adecuado al canon de nuestro tiempo y que sirva para atraer mejor a los hombres. Los medios de comunicación toman cada vez más importancia en nuestra sociedad, y en la era de la aldea global nos ofrecen una ventana desde la que mirar el mundo, una ventana cuyos marcos y cristales pueden cambiar el sentido y el color de nuestra mirada.

Las críticas más agudas y ejemplarizantes en contra de los medios de comunicación, por su complicidad con el estigma estético, provienen de sus principales víctimas, es decir, las mismas mujeres. Pero el problema real no es el de una lucha de género, sino la cada vez mayor prevalencia de los síndromes dismórficos en ambos sexos, y por ende es más relevante la crítica y la toma de conciencia sobre el problema.


Volvamos una vez más con Cristina. Lo último que supe de ella, es que estaba yendo al psicoanalista. Supe que incluso tuvo una crisis y fue internada dos semanas en una clínica mental, por dizque intento de suicidio, pues aparentemente sus intenciones de morir no eran reales, afortunadamente. Había tomado diez pastillas de dólex ® y una botella de vodka para chantajear a su familia y obligarla a que le financiaran una liposucción del abdomen. A una íntima amiga suya, llamada Laura, y que era una compañera suya inseparable de la universidad, su familia si le había pagado la dichosa cirugía.
Y Cristina entró en ira al pensar que sus padres no la querían lo suficiente, y por ende, no comprendían sus necesidades. Se sintió desafortunada de no ser como su amiga, y de no tener su familia.
Pero no fue por eso que internaron a Cristina en la clínica. Fue porque tres días después del pseudointento de suicidio de Cristina, su gran amiga y cómplice Laura, quién ya había sido dada de alta hace tres días por su "abdominoplastia", hizo un paro cardiopulmonar súbito y se murió. El informe de Medicina Legal decía que había muerto de una complicación llamada embolia grasa, o sea grasa que se mete a las arterias y pasa al cerebro, ocluyendo su oxigenación irreversiblemente y produciendo muerte cerebral.
Intentaron demandar al cirujano plástico y a la clínica, pero esta rara complicación ya había sido advertida, y aceptada como “riesgo poco probable, pero posible” de la intervención quirúrgica.
Legal- y éticamente, estos profesionales de la salud habían cumplido con lo preestablecido en estos casos.

Que la autoestima dependa de la opinión de los demás, puede llegar a ser un estigma mortal. Y que los medios reafirmen el estigma, en este caso, es un intento de genocidio en tercer grado.

El otro día volví a oír de Cristina. Anda más depresiva que antes. Pero ahora al menos sabe por qué sufre. Me llamó, pero me hice el indiferente, y el “orgulloso”, como dicen por ahí. La verdad aún no sé por qué me perturba tanto su recuerdo. Si es su sufrimiento o si es el mío.
Y sin embargo se con certeza, que ella es una mujer muy afortunada.
("Novelón ficticio")

2 comentarios:

d_yanera dijo...

Me ha encantado el post. Lo encontré buscando "trastorno dismórfico corporal". Le acaban de diagnosticar este trastorno mental a mi hermana pequeña, tiene 15 años (16 cumplirá en mayo)y estoy preocupadísima por ella y me siento muy impotente. Tienes razón en todo lo que dices, es muy triste que los medios actúen así, hasta el punto de hacer que algunas personas se sientan desgraciadas, acomplejadas. Mi impotencia aumenta además al estar yo viviendo en la otra punta del país (España) y no poder ir a visitarla como van nuestros padres. Lo de las revistas femeninas (LAS ODIO) y adolescentes, esa es otra lacra. Sólo transmiten, como en el artículo que citas, ideales de belleza imposible, el valor como persona a través de la belleza exterior, cómo estar guapa para los chicos, cómo seducir, etc. Mi hermana no es consumidora de esos contenidos, nunca lo ha sido, pero sí es víctima de esta sucia sociedad, víctima también de la crueldad de los niñatos de sus compañeros/as (lo que termina por agravar el complejo y obsesión. También decir que esta enfermedad debería difundirse más, ya que se está investigando desde hace poco y el público aun no la conoce bien. Gracias por difundirlo. Besos desde España.

EDITOR GENERAL OIMC dijo...

D-yanera: Gracias a tí por compartir este testimonio de primera mano, y mucha suerte con tu hermanita. Por aquí a tus órdenes.